Hay planes y planes, pero lo más importante es que tengas uno con una buena cobertura de hospitalización, que de aquí provienen siempre los costos mayores de todo tu cuidado médico.
Acuérdate de que el seguro no es para cuando estás saludable, sino para cuando estás enfermo… que es el momento en que menos tienes cabeza y ánimo para andar buscando papeles. Revisa si incluye cobertura de salud mental, días de hospitalización, días de terapia física (¿cuántos?), equipos como una máquina para respirar o una silla de ruedas, etc.
Saca cuentas y mira a ver si tienes suficiente dinero guardado para enfrentar un mal año de vez en cuando. Suma el costo total anual de tu prima, más el deducible máximo anual del plan, y si es demasiado alto podrías cambiar a primas más elevadas por un límite menor de tu gasto propio.
Estudia en los papeles del plan para que sepas de antemano qué paga y qué no paga. Por ejemplo, ¿qué pasa si te tienes que operar y descubres que el médico que hace ese tipo de cirugía no participa en tu seguro?
Es esencial que te empapes bien de cómo funciona la Ley Federal COBRA, que te permite continuar con tu cobertura de grupo durante 18 meses después de abandonar tu trabajo por la razón que sea. Recuerda que si la usas, casi seguro que tendrías que pagar la prima por completo, incluida la porción que tu empleador pagaba, y que tus hijos jóvenes pueden permanecer en COBRA unos tres años adicionales después de que salen de la edad requerida para permanecer en tu propio plan de salud.
Hay planes y planes, pero lo más importante es que tengas uno con una buena cobertura de hospitalización, que de aquí provienen siempre los costos mayores de todo tu cuidado médico.
Acuérdate de que el seguro no es para cuando estás saludable, sino para cuando estás enfermo… que es el momento en que menos tienes cabeza y ánimo para andar buscando papeles. Revisa si incluye cobertura de salud mental, días de hospitalización, días de terapia física (¿cuántos?), equipos como una máquina para respirar o una silla de ruedas, etc.
Saca cuentas y mira a ver si tienes suficiente dinero guardado para enfrentar un mal año de vez en cuando. Suma el costo total anual de tu prima, más el deducible máximo anual del plan, y si es demasiado alto podrías cambiar a primas más elevadas por un límite menor de tu gasto propio.
Estudia en los papeles del plan para que sepas de antemano qué paga y qué no paga. Por ejemplo, ¿qué pasa si te tienes que operar y descubres que el médico que hace ese tipo de cirugía no participa en tu seguro?
Es esencial que te empapes bien de cómo funciona la Ley Federal COBRA, que te permite continuar con tu cobertura de grupo durante 18 meses después de abandonar tu trabajo por la razón que sea. Recuerda que si la usas, casi seguro que tendrías que pagar la prima por completo, incluida la porción que tu empleador pagaba, y que tus hijos jóvenes pueden permanecer en COBRA unos tres años adicionales después de que salen de la edad requerida para permanecer en tu propio plan de salud.