Cuando a un negocio le va bien, muchos errores cometidos por los dueños quedan ocultos. "Si las ventas están creciendo y si el saldo en la cuenta bancaria sube cada mes, ¿por qué nos vamos a preocupar?" Eso lo oí cientos de veces durante la primera mitad de esta década cuando la economía estaba en buenas condiciones. El problema con pensar así es que cuando las cosas empeoran (como ocurrió con esta recesión) el efecto de aquellos errores no corregidos en su momento puede acabar con tu negocio. Según las últimas estadísticas, más de 100,000 empresas se han declarado en bancarrota desde que comenzó la recesión, hace 18 meses. Más de 1.2 millones cerraron sin declararse en bancarrota. Para evitar caer en lo mismo, debes reconocer estos problemas:

* Cobrando el precio equivocado. El que uno debe cobrar es principalmente una función del mercado. ¿Cuánto están dispuestos a pagar tus clientes? Muchos empresarios hispanos se enfocan en sus gastos y calculan el precio como un porcentaje por encima de ellos. Así puedes sacrificar mucha ganancia si tus clientes valoran lo que ofreces mas que tú y pagarían un precio más alto.

* No reconocer a la competencia. Siempre existe competencia para cualquier negocio. Aunque seas el único restaurante en tu pueblo, sí tienes competencia: la preparación de comida en casa. Este ejemplo recalca la realidad actual, los compradores pueden buscar un sustituto para tu producto o servicio. Tienes que identificarlos y tener claro cuáles son las ventajas de lo que ofrecen y estar listo para enfrentar la amenaza que presentan.