Para un emprendedor, su negocio es mucho más que una alternativa a un trabajo. Es el fruto de sus esfuerzos y sacrificios. Refleja su personalidad. Ocupa la mayoría de su creatividad y es la fuente de sus mayores preocupaciones y dudas. Si tiene suficiente éxito, la vida del negocio superará la del fundador. Se puede decir sin exagerar que es una extensión de su propio ser. Este vínculo tan estrecho entre el emprendedor y el negocio es un requisito para el éxito. Ser emprendedor conlleva tanto riesgo y es un camino tan difícil que al menos que tenga esa conexión tan íntima con el proyecto, más que seguro lo abandonará en poco tiempo. Es esa conexión que motiva al emprendedor durante momentos difíciles, lo que le permite superar las muchas decepciones y pérdidas que se encontrará en el camino. Pero este vínculo es de doble filo tanto para el emprendedor como para el negocio.

Muchos emprendedores se olvidan de los otros elementos importantes de sus vidas. Una vez que se establece el negocio, no saben (o no quieren) tomar en cuenta las necesidades de sus seres queridos. Sus hijos y cónyuges quedan en segundo lugar y no reciben la atención que merecen. Ignoran por completo el desarrollo de su vida espiritual. Otros sacrifican su salud con altos niveles de estrés que no saben cómo canalizar, la falta de sueño y el desorden con la comida. Todo esto produce efectos serios que pueden ser permanentes. Hay que reconocer cuando ha llegado el momento de desvincularse un poco (de manera responsable) y atender nuestras necesidades personales.

También crea dentro de la empresa una especie de "culto de personalidad". Esto ocurre cuando la identidad del dueño y la del negocio son inseparables. Es muy difícil que el negocio crezca y madure más allá de las habilidades del dueño cuando existe esta situación. En un negocio donde todo se hace a la manera que cree el dueño, las áreas donde erróneamente no le pone importancia tienden a sufrir. Por ejemplo, si el dueño es experto en ventas y todo el negocio refleja su forma de ser, quizás las áreas de atención al cliente, finanzas o empaque no reciben los recursos necesarios para operar correctamente.