Si alguien compra una casa sobrevalorada y está pagando un préstamo hipotecario muy por encima del valor actual, ¿Se le justificaría dejar de pagar la hipoteca?
En tiempos normales, la pérdida de trabajo o la falta de dinero para afrontar el pago, nos llevan al camino natural de una ejecución hipotecaria.
Pero, en estos años económicamente anormales, donde el exceso de venta y precios súper inflados me cuestiono si realmente en algunos casos justifica mantener la casa a capa y espada.
Observa este ejemplo: Andrés Duque en Miami compró un apartamento por $125,000. Pero, cuatro años más tarde, los apartamentos similares se están vendiendo por $35,000 y menos.
O sea, paga por $125,000 pero su casa vale $35,000. Le quedan 20 años por pagar el préstamo de algo que no vale lo que originalmente era. Dejó de pagar la hipoteca, lo que obligó al banco a hacer una ejecución hipotecaria.
Andrés compró cuando el precio estaba artificialmente arriba. Usando el índice Case-Shiller del área de Miami, uno de los epicentros de la crisis, en el periodo 1987-2000 el incremento anual del valor de una propiedad rondaba el 3%. Para el periodo 2003-2006, tocaba el 22%.
Si uso como termómetro la historia, le tomaría cerca de 23 años para que la casa vuelva al mismo valor que la compró. Cierto que la bajada sustancial a $35,000 se debe en parte por el pánico creado, haciendo que el precio caiga más de lo que debería.
Pero, el mayor porcentaje de la caída se debe a que el precio era artificial.
¿Por qué esa subida de precio artificial? Exceso de oferta de préstamos a un mercado que nunca dice que no a la compra de propiedades.







