PARA VIVIR MEJOR
SALUD
En un mercado muy competitivo, en el que los prospectos de los seguros de salud usan un lenguaje complicado y técnico (y los vendedores sólo van a decirte el mínimo requerido), vale la pena asesorarse bien, y ser cuidadoso y veraz en la información que se proporciona para evitar errores que nos pueden causar males mayores. Estos tres consejos cubren tres tipos de situaciones distintas de personas que buscan esta cobertura:
1. Busca súper protección, si puedes pagarla. Si tienes una situación económica relativamente holgada, piensas retirarte en pocos años y ya tienes un seguro médico a través de tu trabajo, comprar —al menos dos años antes de jubilación— una buena póliza de salud garantizada, en adición a la de tu empleo. Esto te garantiza una protección extra en tu seguro por dos años antes de dejar el trabajo, un espacio de tiempo en que algunos seguros de salud laborales buscan la manera de dejar de pagar los gastos en caso de una enfermedad seria. Esta protección adicional es muchas veces parte de los paquetes de retiro o de pre retiro de muchas compañías.
2. ¡Sí, piensa también en las catástrofes! Lo ideal sería tener una póliza que pagara todo, o al menos una cantidad sustancial, tanto en el caso de una visita al médico si tienes la influenza, como en caso de una hospitalización, ya sea por un accidente, o por una enfermedad como el cáncer. Pero muchas de las pólizas de salud muy económicas (¡demasiado buenas para ser realidad!) —e incluso muchas que ofrecen algunas compañías a empleados a quienes pagan por hora— tienen límites máximos de beneficios que apenas cubren mil dólares anuales.
Algo absurdo, considerando que, de acuerdo con la Agencia para Investigaciones de Salud del Departamento de Salud y Servicios Humanos, una estancia de cuatro días en el hospital cuesta como promedio $30,000! Por eso, si tu empleador te ofrece escoger entre una póliza que cubra visitas de rutina a un médico para chequearte la presión y que te den recetas para medicinas, o una póliza que cubre hospitalizaciones por problemas catastróficos, pero que no te cubre las visitas de rutina al médico, ¡escoge la segunda opción!
Según un estudio de la Universidad de Texas, un 50% de las bancarrotas personales se deben a problemas médicos graves y la imposibilidad de pagar esos gastos. Es recomendable asegurarse contra las grandes catástrofes de salud, y pagar las visitas de rutina del propio bolsillo, sobre todo si puedes abrir un plan de ahorros de salud para cubrir esos costos médicos. Los expertos recomiendan escoger seguros médicos que tengan un deducible alto, lo más alto que tu economía permita, pero que cubra lo mejor posible las hospitalizaciones. Estas pólizas con altos deducibles son las más económicas y prácticas.
3. Di siempre la verdad, toda la verdad… Ocultar tus problemas médicos cuando llenas una planilla al comprar una póliza de seguro de salud, es un grave error y puede resultar en una cancelación inmediata —y retroactiva— de sus beneficios. ¡Un verdadero desastre con grandes consecuencias! Esta práctica se llama en inglés rescission, y con ella la compañía de seguros, después de revisar a fondo tu historial médico, decide que debías haber visto un médico independientemente, antes de comprar la nueva póliza de salud. Como no lo hiciste, tu póliza se rescinde, y pueden negarte el pago de tus reclamaciones.
Algunos estados permiten más que otros que las compañías de seguros hagan un examen exhaustivo de tus condiciones médicas. Ciertas aseguradoras son más agresivas que otras a la hora de investigar tu historial de salud, pero lo comenzarán a hacer si sospechan que les ocultaste algo. Casi siempre, mientras más alta sea la reclamación, más escrutinio existirá. Por ello, decir la verdad redundará en tu beneficio.







