Expertos sostienen que el mercado financiero tiene una naturaleza cíclica y que podría ser cuestión de tiempo para que pase la mala racha; sin embargo, recomiendan a los consumidores informarse bien antes de tomar decisiones. (FOTO: AP)
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Comúnmente se afirma que las personas comunes y corrientes son el motor que mueve casi las tres cuartas partes de la actividad económica del país, y sin embargo su libertad de movimiento está condicionada por un puñado de instituciones que controlan el acceso al crédito.

Esta afirmación pareciera estar probándose en estos días cuando el quiebre de las instituciones financieras más emblemáticas amenaza con estrangular a millones de pequeños empresarios y al mismo público consumidor.

Estos truenos institucionales pueden causar perturbaciones a los pequeños negocios, como falta de liquidez y contracción de ganancias, lo que a su vez puede limitar el capital de riesgo, que aquellos necesitan para su expansión.

Por otro lado, la crisis inmobiliaria está empujando al borde de un acantilado a millones de personas cuya inversión primaria es la casa en que habitan.

Según el Centro de Préstamos Responsables (CRL), se espera que 6.5 millones de propietarios pierdan sus casas por embargo bancario en los próximos años, una pérdida que podría repercutir en una devaluación residencial por valor de 356 millones de dólares para 45 millones de sus vecinos.

Pero la crisis económica e inmobiliaria que llevó a la bancarrota a Lehman Brothers, Merril Lynch y AIG puede contaminar y semiparalizar otros sectores crediticios.

"Por ahora quienes han aguantado los golpes son primero la industria de bienes raíces y ahora la banca y la financiación de vehículos", dijo Braun Mincher, un inversor y autor de Los secretos del dinero: una guia básica de finanzas prácticas. Prueba de esto ultimo, dijo, es que en días recientes la industria automovilística paró de hacer negocios tipos lease, una especie de alquiler con promesa de venta muy popular en la última década.

De acuerdo con un reporte elaborado por Lehman el mes pasado, las ventas de la industria automovilística cayeron 11% en un año, en buena parte debido a las restricciones crediticias que actualmente imperan.

Estas son más pronunciadas en el caso de las minorías. El lunes la Federación Americana de Consumidores (CFA) y su iniciativa Hispanic America Saves, publicará un informe en el que se consigna que las tasas de interés para los préstamos de carros son significativamente más altas para las minorías que las que se ofrecen a los compradores blancos.

Mincher hizo notar también que el paso siguiente en la contracción del crédito puede afectar a quienes tienen tarjetas de crédito. Las empresas que las expiden podrían, por ejemplo, recortar el máximo que tienen autorizado a sus clientes, dejándolos en la estacada con deudas inmanejables.

Por otro lado, según Orson Aguilar, director asociado del Instituto Greenlining, desde que reventó la crisis inmobiliaria, a los hispanos se les está volviendo cada vez más difícil adquirir crédito para pagar una vivienda.

En un marco financiero como el que impera este año, afirma Martha Montoya, integrante de las juntas directivas de las Cámaras Hispanas de Comercio de California y de Estados Unidos, los empresarios que necesitan capital para sus proyectos van a tener que comenzar apelando al primer escalón, los familiares y los amigos, para levantar capital.

"La gente tiene la impresión de que los fondos de inversión sólo son para gentes importantes. Pero si tienen un plan lo puede presentar a sus conocidos y plantearles que están invirtiendo en un negocio. Si estos tienen cinco mil o 10 mil dolares extra, lo pueden invertir conjuntamente", dijo.

Mincher sostiene que en el nuevo mundo salvaje que abrió el reventón de la burbuja inmobiliaria, la primera línea de defensa de los consumidores debe ser instruirse financieramente.

"Hay que ver las cosas de otra manera y estudiar las decisiones: por ejemplo: en un préstamo, una diferencia de 1% en una tasa de interés puede significar miles de dólares de diferencia", explicó.

Lo cierto, en todo caso, afirmó, es que el mercado tiene una naturaleza cíclica.

"Eventualmente esta mala racha va a pasar".