Si para el consumidor el precio de la leche está por las nubes, para los productores lácteos del estado la remuneración que obtienen por el esfuerzo de producirla apenas compensa el esfuerzo.
Es que este último apenas obtiene una pequeña porción del precio de venta del producto: entre tres y 3.5 centavos por cada 10 centavos de lo que cuesta la leche en la abarrotería o supermercado, explica Michael Marsh, presidente de Western United Dairymen, la principal asociación de productores lácteos del estado.
De acuerdo con el Departamento de Alimentos y Agricultura de California, cuando el galón de leche se cotiza a 3.55 dólares, apenas 1.32, o sea el 37% del precio total del producto, va a parar a manos del productor.
El resto se reparte entre el procesador, el expendedor y los gastos de producción. A estos se agregan rubros como el recargo que impone el estado para garantizar que la leche mantenga altos estándares nutritivos: $0.11 (3%) en el caso de la leche con grasa reducida y $0.21 (6%) en el caso de la leche desgrasada.
Para colmo, señalan los productores, el consumo de leche se ha reducido a la mitad en los últimos 20 años en Estados Unidos, desplazada por otros productos.
"Ha habido un cambio en los hábitos de consumo impulsado por la publicidad", dijo Marsh. Anteriormente la leche era "el alimento" por antonomasia, pero esto ya no es así, a lo que ha de sumarse que los estadounidenses consumen muchos alimentos en la calle.
Pero si en EU la leche ha sido desplazada por los Capri Sun, las botellitas de jugo de naranja, las bebidas gaseosas e incluso el agua, en India y China la demanda de ese producto es cada día más grande, dijo Leslie Butler, agrónomo de la Universidad de California en Davis (UCD) y experto en la industria lechera.
La emergencia de esta demanda combinada con otros factores como una sequía prolongada en Australia, uno de los más importantes productores lácteos del mundo, han favorecido al sector lácteo californiano. Adicionalmente, la depreciación del dólar ha vuelto muy apetecible la leche de los más de nueve millones de vacas lecheras que pastan en Estados Unidos.
En el último año, la exportación de leche (en polvo) se incrementó en el 150% y la de queso en sus distintas variedades en el 50%, dijo Butler.
De acuerdo con cifras del Departamento Federal de Agricultura, en los primeros meses de este año la producción láctea en el país experimentó un alza del 2.96% comparado con el mismo período del año anterior, frente al 3.1% en California.
Ese repunte sería la salvación de los productores del estado (California es el mayor productor de leche del país) de no ser por otro factor mencionado por Butler: la subida del alimento del ganado en casi el 50%, en parte por el creciente uso del maíz y la soya para hacer combustible debido a la alta demanda de etanol.
Aunque la mayor parte de la producción lechera del estado se localiza en el Valle Central, hace unos años existía una importante planta lechera también en Chino, pero con la subida del precio de la tierra debido al boom de la construcción y la venta de residencias hace aproximadamente una década, la industria lechera en esa parte del sur de California empezó a ser desmantelada.
Según el Departamento de Agricultura del estado, los condados de San Bernardino y Riverside han perdido casi 70 lecherías en los últimos cuatro años.
Algunos de esos productores se marchan al norte de California. Otros, dice Marsh, se van fuera del estado, usualmente a Nevada, Washington, Oregon, Idaho o Texas.
"El actual régimen regulatorio está dañando la industria", aseguró.
Pero si el consumo de leche en general ha disminuido, la del producto en forma orgánica ha crecido enormemente en un año afirma el Buró de la Federación Agropecuaria citando cifras del Departamento de Agricultura.
"El mercado de leche orgánica sube en el 20% año con año", dijo Butler.
Desafortunadamente —para el productor al menos—, esta variedad no representa sino el 5% o el 6% del total de producción.









