WASHINGTON, D.C — La venta de Anheuser-Busch a la belgo-brasileña InBev para crear la mayor empresa cervecera del mundo pone en manos extranjeras uno de los iconos de EU, la Budweiser, pero es una alegría para la familia del candidato republicano a la Casa Blanca, John McCain.
El acuerdo de venta, anunciado por las compañías la pasada semana y que alcanza un montante de 52,000 millones de dólares, ha causado consternación entre los bebedores de cerveza más patrióticos en Estados Unidos, que temen que "su" bebida, al pasar a manos belgas o brasileñas, se adultere de alguna manera.
El nuevo conglomerado, que estará en condiciones de vender cerca de 45,400 millones de litros al año en todo el mundo, mantendrá abiertas sus 12 fábricas de cerveza en EU, pero esto no parece tranquilizar a sus fanáticos, que han creado dos sitios en la internet en contra de la venta, SaveBudweiser.com y SaveAB.com.
"He conseguido acaparar cerca de 600 latas antes de que la venta se haya completado. Si las raciono bien, me pueden durar todo el curso sin tener que beber cerveza extranjera", dijo Joe Otley, un estudiante de la Universidad de Missouri en St. Louis, donde Anheuser-Busch tiene su sede.
La protesta es también visible en el portal de videos por internet YouTube, donde puede admirarse la canción Que te besen el vaso, de Phil McClary, dedicada a la operación comercial.
La pegadiza cancioncilla incluye en su letra frases como "América no se vende, y su cerveza tampoco" o "tómate un trago con la Madre Libertad hasta que los de InBev te besen el vaso".
Otros han sacado a la venta, también por internet, camisetas con el lema "Boicot a la Bud".
Y es que hay pocas cosas más unidas a la psique del estadounidense medio que una lata de "Bud", una imagen sin la cual las finales del Supertazón de fútbol americano o las hamburguesas y patatas fritas de las barbacoas de verano no son lo mismo.
Poco importa que sus orígenes, por lo menos los de su nombre, se encuentren en la República Checa, en Budvar. O que en sus inicios la empresa Anheuser procediera de Baviera, una región alemana.
Para el estadounidense medio, Budweiser es "El Rey de las Cervezas" o "La Rubia Americana" —dos lemas que se incluyen en las etiquetas de sus botellas— y tan tradicional en esta tierra como el pastel de manzana, por utilizar una expresión también muy propia de este país.
La cerveza, que empezó a fabricarse hace 150 años, vende 128.4 millones de barriles al año.
Su publicidad se hizo célebre con el lema "This Bud's for you" ("Esta Bud es para tí"), pero también puede traducirse como "Aquí tienes un amigo") y los colores de su marca son los de la bandera estadounidense.
Pero si algunos ven la venta de la cerveza como el adiós a la quintaesencia de EU, otros no lo ven así.
"Si la venden, ¿eso quiere decir que va a empezar a tener mejor sabor?", se preguntan algunos "blogs". Otros recuerdan que, a diferencia de las colas y otros refrescos, Estados Unidos no es conocido internacionalmente por su producción cervecera.
Quien sí tiene algo que ganar de la transacción es la familia del candidato republicano a la Casa Blanca, John McCain. Su esposa, Cindy, es una de las herederas de Hensley and Co., una de las principales distribuidoras al por mayor de cervezas de Anheuser-Busch.
Según los cálculos del diario The New York Times, Cindy McCain posee entre 40 mil y 80 mil acciones de Anheuser-Bush. Dado que InBev ha ofrecido pagar 70 dólares por acción, la posible futura primera dama podría embolsarse entre un millón y dos millones de dólares gracias a la operación de venta.
No es que ese dinero le haga falta, exactamente. Cindy McCain posee el 34% de Hensley, que registra unas ventas superiores a los 300 millones de dólares al año.
Suficiente razón para tomarse una cervecita.













