NUEVA YORK.— Wall Street vivió ayer otra jornada pesimista después que los inversionistas se percataron de que pocos sectores económicos están a salvo de la caída en el gasto de los consumidores. El promedio industrial Dow Jones descendió 176 puntos, casi 2%.
Los indicadores más amplios cayeron más de 2%.
A los inversionistas les quedó claro que será difícil depender del consumidor promedio para sacar a la economía de la crisis. El lunes por la tarde, Starbucks Corp. reportó ventas menores en toda la cadena de cafés y, en las primeras horas de ayer, la constructora de casas lujosas Toll Brothers Inc. reportó una gran caída en sus ingresos e indicó que es difícil pronosticar cuáles serían las ganancias de la empresa el próximo año.
También se experimentó ansiedad en Wall Street por la situación de los fabricantes de autos, que aguardan un rescate financiero gubernamental similar al que se dio a la gigante aseguradora American International Group Inc.
General Motors Corp., cuyas acciones se han desplomado a su punto más bajo en 60 años, dijo el lunes que despedirá a 1,900 obreros, ademas de los 3,600 recortes anunciados el viernes.
El mercado logró repuntar un poco en la sesión luego de que se reportara que un ejecutivo de BlackRock afirmó que la cartera de hipotecas de Bear Stearns por 30 millones de dólares podría ser más valiosa de lo que el mercado sugiere. Por otra parte, el gobierno e integrantes del ramo hipotecario anunciaron nuevas acciones para ayudar a que los propietarios negocien nuevamente miles de prestamos incumplidos que fueron otorgados por las inmobiliarias Fannie Mae y Freddie Mac.
Pero a fin de cuentas la bolsa cerró en baja, en una clara expresión de que a pesar de que se está enfrentando la crisis hipotecaria que generó el actual deterioro financiero, la economía en general aún enfrenta grandes dificultades.










