WASHINGTON, D.C.— Después de que el Presidente Barack Obama utilizara un sólo párrafo para referirse a inmigración, sin usar específicamente las palabras "reforma integral", la desilusión de activistas no se hizo esperar. Mientras, en el Capitolio y la Casa Blanca, los demócratas se esmeraron por calmar los ánimos.
"Su mensaje fue decepcionante, cargado de frustración y falto de una palabra humana compasiva para miles de hermanos inmigrantes indocumentados, quienes tenían todas las esperanzas en que este presidente cumpliría con su palabra", declaró el Reverendo Miguel Rivera, presidente de la Junta de Directores de la National Coalition Of Latino Clergy and Christian Leaders (CONLAMIC).
Cuando Obama delineó las prioridades para el país en su discurso del miércoles, la cuestión migratoria tuvo un lugar breve, cuando habló de un sistema quebrado y de la necesidad de continuar trabajando para arreglarlo. ¿Las razones de esta actitud? Los más optimistas lo ven como una estrategia para usar su capital político cuando se necesite; otros lo interpretan como una falta de compromiso y empuje por parte de la Administración.
"Me hubiese gustado escuchar algo más específico: cómo vamos a cumplir con la reforma", dijo el congresista Xavier Becerra (D-CA).
La Casa Blanca no tardó en responder. En una mesa redonda con periodistas de la prensa hispana, la asesora presidencial Valerie Jarrett, enfatizó que "no hay que estar decepcionados. El Presidente no puede hacer esto solo. No habría estado en el discurso si no fuera algo que él apoya firmemente".
Los demócratas en el Senado se mostraron ávidos por destacar que el trabajo sigue y que no todo está perdido.
"No creo que el presidente haya abandonado este tema. Mencionó la inmigración. Ha hablado con nosotros sobre la reforma migratoria. Es algo que necesitamos hacer", aseguró el líder de la mayoría en el Senado Harry Reid a La Opinión.







