Un millón y medio de hijos de inmigrantes mexicanos en EEUU no tienen seguro médico. (FOTO: Aurelia Ventura/La Opinión)
Denver, 2 de Noviembre (EFE).- La mayoría de los niños hispanos de Utah nació en EEUU de padres que ingresaron legalmente al país hace más de cinco años, aunque muchos de estos menores son discriminados debido a la actitud en contra de los inmigrantes mexicanos, revela un nuevo informe preparado por Voces de los Niños de Utah.
El reporte, compilado por Terry Haven, indica que, contrariamente a la opinión popular, pocos son los niños hispanos que tienen a padres indocumentados.
De hecho, sobre la base de estadísticas del censo del 2000 al 2007, Haven determinó que más del 80 por ciento de los niños latinos proviene de familias de residentes legales.
En números concretos, de los 130.000 hijos de inmigrantes que viven en Utah, sólo 27.000 niños tienen padres indocumentados. Además, un 96 por ciento de esas familias ha vivido en Utah más de cinco años, es decir, los niños han pasado la mayor parte de su infancia y de su escolaridad en este estado.
El reporte, difundido anoche, también afirma que los niños hispanos tienen mayores probabilidades de vivir en familias con ambos padres presentes que los menores de otros grupos, ya que casi el 87 por ciento de los niños latinos vive junto a su padre y a su madre, frente al 84 por ciento de familias no hispanas.
Un 60 por ciento de esos padres son ciudadanos de Estados Unidos (37 por ciento de ellos naturalizados), mientras que el 71 por ciento de los padres llegó al país hace más de diez años.
A la vez, los niños hispanos permanecen más años en el hogar antes de enrolarse en programas preescolares.
En su reporte, Haven puntualiza que, contrariamente al estereotipo que afirma que estos niños solamente hablan español, más de la mitad (57 por ciento) de las 132.000 familias inmigrantes habla sólo inglés o habla inglés como segundo idioma pero “muy bien". De hecho, un 67 por ciento de los hijos de inmigrantes son bilingües.
Encuestados sobre el uso del inglés, los padres indicaron que el aprender ese idioma tiene un efecto beneficioso para el futuro de sus hijos, quienes de esa manera podrían acceder a mejores trabajos y desarrollar mejores conexiones en la comunidad.
Existe, sin embargo, una preocupación real por el futuro de esos niños, dijo Haven, ya que “los sentimientos anti-inmigrantes mantienen a los niños nacidos aquí en desventaja simplemente porque sus padres son inmigrantes".
Esa desventaja se acentúa porque los padres, por temor a toda interacción con el gobierno, evitan contactar a agencias públicas o privadas que podrían otorgarles beneficios a ellos o a sus hijos.
“Esto afecta a todos los niños inmigrantes”, expresó Haven.
El reporte, compilado por Terry Haven, indica que, contrariamente a la opinión popular, pocos son los niños hispanos que tienen a padres indocumentados.
De hecho, sobre la base de estadísticas del censo del 2000 al 2007, Haven determinó que más del 80 por ciento de los niños latinos proviene de familias de residentes legales.
En números concretos, de los 130.000 hijos de inmigrantes que viven en Utah, sólo 27.000 niños tienen padres indocumentados. Además, un 96 por ciento de esas familias ha vivido en Utah más de cinco años, es decir, los niños han pasado la mayor parte de su infancia y de su escolaridad en este estado.
El reporte, difundido anoche, también afirma que los niños hispanos tienen mayores probabilidades de vivir en familias con ambos padres presentes que los menores de otros grupos, ya que casi el 87 por ciento de los niños latinos vive junto a su padre y a su madre, frente al 84 por ciento de familias no hispanas.
Un 60 por ciento de esos padres son ciudadanos de Estados Unidos (37 por ciento de ellos naturalizados), mientras que el 71 por ciento de los padres llegó al país hace más de diez años.
A la vez, los niños hispanos permanecen más años en el hogar antes de enrolarse en programas preescolares.
En su reporte, Haven puntualiza que, contrariamente al estereotipo que afirma que estos niños solamente hablan español, más de la mitad (57 por ciento) de las 132.000 familias inmigrantes habla sólo inglés o habla inglés como segundo idioma pero “muy bien". De hecho, un 67 por ciento de los hijos de inmigrantes son bilingües.
Encuestados sobre el uso del inglés, los padres indicaron que el aprender ese idioma tiene un efecto beneficioso para el futuro de sus hijos, quienes de esa manera podrían acceder a mejores trabajos y desarrollar mejores conexiones en la comunidad.
Existe, sin embargo, una preocupación real por el futuro de esos niños, dijo Haven, ya que “los sentimientos anti-inmigrantes mantienen a los niños nacidos aquí en desventaja simplemente porque sus padres son inmigrantes".
Esa desventaja se acentúa porque los padres, por temor a toda interacción con el gobierno, evitan contactar a agencias públicas o privadas que podrían otorgarles beneficios a ellos o a sus hijos.
“Esto afecta a todos los niños inmigrantes”, expresó Haven.






