ALZAN LA VOZ. El grupo El Gran Silencio sigue tocando y vendiendo discos sin necesidad de una casa disquera.
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No tener una disquera o una compañía distribuidora no siempre es desventaja para los artistas, como sucede con El Gran Silencio (EGS).

La banda de rock en español ha sabido aprovechar las circunstancias adversas para su propio beneficio. No en balde tiene casi 20 años de existencia, lo que la convierte en una de las agrupaciones mexicanas más veteranas de su género.

Como un ejemplo de su método de supervivencia, EGS decidió editar y promocionar por su cuenta su último disco, que fue grabado en vivo durante un concierto que ofreció en el parque Fundidora, en Monterrey, México, en 2008. Se incluyeron todos los éxitos, entre ellos el ya clásico Dormir soñando y dos temas originales, Se va y Timbalero. El material aún no está disponible en Estados Unidos.

"Lo que pasa es que para las disqueras es difícil promocionar a un grupo como nosotros, o puede ser caro… porque no sólo nos tienen que promover en las estaciones de rock, sino en las de música folklórica, música popular, música electrónica o hip-hop", dijo desde Monterrey Tony Hernández, líder del grupo.

Esto porque aunque EGS está catalogada como una agrupación de rock en español, su música es de fusión, con reminiscencias de funk, ska, cumbia, polka, rap, pop y todo lo que se le ocurra a sus integrantes.

"El horizonte [musical] es muy amplio; entonces les da miedo invertir en un grupo como el de nosotros. Ya no toman riesgos las disqueras", afirmó el vocalista.

EGS ha desarrollado un método para vender sus CD. Simplemente, los lleva a sus tocadas, pone una mesa y un miembro del equipo se dedica a venderlos. Tony dice que en una noche llegan a vender entre 100 y 300 álbumes, o hasta más.