Durante su concierto la noche del jueves en el Anfiteatro Gibson, Alejandro Fernández no dejó duda de por qué es uno de los mejores cantantes de música mexicana.

En un despliegue de talento vocal, "El Potrillo" logró poner a sus seguidores a corear sus canciones, especialmente aquellas que interpretó acompañado por su mariachi Real de México.

Vistiendo un ceñido pantalón negro, con camisa y chamarra del mismo color, corbata guinda, y con su canoso cabello alborotado, hizo acto de presencia minutos después de las nueve de la noche, con casi una hora de retraso. No obstante, su aparición en el centro del escenario provocó gritos ensordecedores del público, mayormente femenino.

A manos llenas fue la canción del género balada pop con la que abrió su presentación, parte de su gira internacional Viento a favor, seguida de Qué voy a ser sin tu amor.

"¿Se la saben?", preguntó al público antes de su segunda canción, motivando gritos de la audiencia.

Los cartelones con frases como "I Love U Alejandro" y los ramos de flores no se hicieron esperar de parte de mujeres que vestían sus mejores galas, entre los que destacaron vestidos cortos y sexy.

"Muchas gracias Los Ángeles. ¿Cómo están? Qué gusto enorme de repetir y estar aquí con ustedes. Gracias por compartir estos 15 años de mi carrera", dijo a los asistentes.

"Yo canto, los muchachos tocan, pero los que hacen el show son ustedes. De ustedes depende que sea un show corto o un show largo, o como ustedes quieran", añadió.

Durante No se me hace fácil mostró el video que grabó junto a la actriz mexicana Ana de la Reguera, mientras que luces moradas y rojas iluminaban la tarima.

Para cantar Te voy a perder se quitó la chamarra y se sentó en una silla en la mitad del escenario mientras que imágenes de pétalos cayendo se reflejaban en el fondo.

Después vino un cambio de ritmo más alegre, con Eres "del señor Fonseca" —como afirmó Fernández, refiriéndose al cantante colombiano que compuso el tema—, además de luces amarillas y la banda de música al frente.

Mientras tanto, los agentes de seguridad trataban de detener a una rubia que quería pasar al frente del escenario. Otras fans lo saludaban desde sus asientos, como si el cantante las pudiera ver en un anfiteatro lleno con más de seis mil personas.

El segmento sensual llegó cuando junto a una de sus coristas interpretó Qué lástima. Incluso, hasta besó el cuello de su guapa compañera. Lo mismo hizo casi una hora después con la canción Amor gitano.

Tras un trago de vino tinto llegó el turno de Me dediqué a perderte, pero con un toque de salsa, lo que provocó que el público se pusiera de pie para bailar.

A esta le siguió Se va, que duró más de lo acostumbrado para darle tiempo al cantante de cambiarse de vestuario.

Con un elegante traje de charro negro y la bandera de México en el fondo, volvió Fernández al escenario para demostrar que heredó el gran talento de su padre, Vicente Fernández.

Las aplausos, silbidos y alaridos ensordecieron el local. Sin embargo, estos no fueron tan fuertes como cuando los deleitó con Guadalajara y Ay, Jalisco no te rajes y México lindo y querido. El público coreó y bailó a lo máximo durante esta serie, ocasionando que Fernández —quien esta noche ofrecerá un concierto en Irvine junto con Marc Anthony— tirara besos.

"De verdad que no existen palabras para expresar lo que se siente estar en este país, que es nuestro pero [que] se los prestamos... venir a un país ajeno, entre comillas, y ponerte el traje de charro y disfrutar de esta música", declaró provocando euforia.

Siguiendo con la conquista musical, el mexicano le dedicó Mátalas a los hombres presentes, para después aventar su moño y pañuelo a los espectadores de las filas de enfrente.

Después vino Ahora que te vas, Si nos dejan, El rey, y Como quien pierde una estrella mostrando su destreza vocal al alargar la letra de las canciones que el público coreaba a todo pulmón.

Luego de desaparecer por un par de minutos, regresó nuevamente vestido de negro con un pantalón de piel, camisa de manga larga doblada hasta los codos y un rosario colgando. Después de interpretar unas baladas y éxitos personales, como Te quiero, hizo una reverencia al público y dejó el escenario.

Sin embargo, fue por poco tiempo, ya que los gritos de "otra, otra" lo hicieron regresar para interpretar lo que pareció un tributo a su padre al interpretar los temas de "Chente", como Las llaves de mi alma, Por tu maldito amor, Mujeres divinas, Me voy a quitar de en medio, Acá entre nos y De qué manera te olvido, al mismo que mostraba imágenes de su progenitor. El público estuvo de pie hasta que regresó a las baladas, con las que terminó su presentación alrededor de las 11:30 p.m. Sin embargo, no se fue con las manos vacías, ya que recibió flores y sostenes de sus seguidoras, sin mencionar las ovaciones durante todo el transcurso del concierto.

"Muchas gracias Los Ángeles", dijo al final tras pedir aplausos para sus acompañantes, el público y para él mismo.