El hombre al que Jenni Rivera golpeó con un micrófono en un concierto de Carolina del Norte afirmó que mantiene una buena relación con la cantante, pero que ahora enfrenta problemas por la asesoría legal que contrató.
"Luego de que le dije al abogado que ya no requería de sus servicios, pues llegué a un acuerdo con Jenni, me ha estado llamando", dijo a la agencia Notimex Óscar Hernández, admirador de la cantante de Besos y copas.
Según dijo Hernández, ahora el litigante lo ha estado buscando, pues dedicó muchas horas al caso.
Aparentemente el abogado al que Hernández buscó para una asesoría legal cuando fue agredido, le exige el pago de algunas horas de servicio a una tasa de 500 dólares por hora. "Ahorita no sé cómo vamos a terminar el asunto, pero espero que no se complique más", dijo Hernández, que fue invitado con su familia al concierto de Jenni el sábado pasado en el Teatro Nokia de Los Ángeles.
En cuanto a la situación con Jenni, dijo que ahora son grandes amigos y jamás existió una demanda en contra de la cantante. "Es lo que yo he querido decir desde un principio: no existió una demanda contra ella, todo está bien", dijo con cierta timidez.
"Ella me dijo que estaba arrepentida y lo sentía mucho, yo le comenté que no buscaba dinero, sino que aclarara los hechos. Ya pudimos vernos y todo está solucionado", destacó.
Cindy Paz, esposa de Hernández y quien se dice ser una admiradora de hueso colorado de Jenni Rivera, negó al programa El gordo y la flaca de Univision versiones de que se le trató mal en el concierto de la artista en Los Ángeles.
"La verdad, nosotros no sabemos de dónde ha sacado eso la gente. Fue algo inesperado; a lo mejor había personas que querían ver más con nosotros, pero para nuestra familia fue suficiente", dijo la esposa a la misma agencia. "La señora Jenni es una dama y se ha portado de lo más lindo con la familia; no entiendo por qué quieren poner cosas en nuestra boca".
Las declaraciones de Paz a Notimex contrastan con lo que dijo ella misma el lunes en el programa de radio Piolín en la mañana de Univision Radio, en el que contó que ella y sus hijas fueron agredidas por otros fans a su llegada al Nokia.
Según un comunicado difundido esta semana, unas siete mil personas asistieron al concierto del Nokia el sábado.






