La actriz se describe como sencilla, tímida y alguien que disfruta la soledad. Por eso detesta el ambiente hollywoodense y donde más segura se siente es en el estudio de grabación. [FOTO: Archivo/La Opinión]
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MONTERREY, México.— Hace casi tres años, en mayo de 2005, Renée Zellweger contrajo matrimonio con el músico Kenny Chesney.
Cinco meses después, la unión fue anulada a petición de la actriz y, desde entonces, el amor es un juego que ella ha decidido no practicar.
“No juego al amor. Estoy ocupada. No estoy soltera... estoy ocupada. No sé si el amor es un juego o no, no tengo idea, pero prefiero no jugarlo; es mucho más fácil”, dice la texana después de presentarse en la conferencia de prensa de Leatherheads, dirigida por George Clooney, película que se estrenó hace varias semanas.
Tal vez es por eso que a sus casi 39 años la actriz ha aprendido a disfrutar cada uno de sus momentos de soledad y lo que menos le preocupa es  formar una familia.
“No pienso en eso. Es como preocuparse por un trabajo; me ocuparé cuando lo tenga y en ese momento seré buena en él”, comenta.
“Ahora quiero ser buena amiga, hija, hermana. Quiero ver qué pasa cuando llegue. No estoy preocupada por cosas que no tengo todavía”, afirma.
Sin prisas y alejada del amor de pareja, la vida de Renée transcurre entre otro tipo de pasiones: la actuación, su familia y sus amigos, elementos que forman un círculo sagrado al que ella protege del vicio de la fama.
“Me encanta mi vida. Es maravillosa, hermosa. Tengo los mejores amigos del mundo. Hago un trabajo que amo. Soy bastante saludable y sana”, expresa.
“Soy una terrible estrella de cine; puedo simular, pero me demanda demasiado (ser una de las estrellas de Hollywood).  Creo que es ridículo este circo de la celebridad, no tiene valor y no quiero participar en eso”, confiesa.
“Bajo la cabeza y hago mi trabajo. Mis amigos creen que soy una buena persona; nunca me he sentido como una gran estrella. Soy una chica que trabaja muy, muy fuerte”, asegura.

EL SET, UN SITIO SEGURO
Introvertida por naturaleza, la ganadora del Oscar por la cinta Cold Mountain (2003) explica que trata de alejarse de todo lo que implique poses y falsedad. Es por eso que encuentra su lugar más seguro dentro del set de filmación.
“El peor día es cuando tengo que hacer apariciones públicas. Es estresante porque tengo que ir en contra de mi naturaleza. No manejo muy bien la experiencia de la fama”, continúa.
“En el set estoy a salvo porque nadie me trata diferente. La gente tiene conversaciones normales conmigo y me mira a los ojos. Saben que soy otra compañera de trabajo”, aclara.
Sin embargo, en las calles de Nueva York, donde vive, o en los lugares en que decide salir con sus amigos, pocos le dan la oportunidad de tener un espacio normal, y de manera invasiva le recuerdan que hay un precio que pagar por estar en el cine.
“Mi trabajo sólo apesta cuando no tengo suficiente tiempo para ver a mis amigos y mi familia, o cuando voy en la calle caminando con amistades y 16 tipos que nunca he visto me gritan cosas para obtener una reacción y tomar una foto. Te roban el día. No soy buena para manejar eso y nunca lo seré”.
Para sobrellevar esas malas experiencias, Renée toma fuerza de los pequeños detalles, de los momentos de introspección en que se ve a sí misma como una chica texana que disfruta placeres sencillos.
“Me encanta surfear y andar en bicicleta. Corro bastante, leo, toco el piano y la guitarra, escribo canciones extrañas. Me gusta ir a casa porque no puedo estar ahí a menudo. Mi hogar es donde están mi cama y mis cosas, las cosas pequeñas”, afirma.

¿Verdad o mentira?
Renée siente una profunda admiración por Viggo Mortensen, con quien trabajó en la cinta Appaloosa, dirigida por Ed Harris y próxima a estrenarse.
Es por eso que lamentó las falsas declaraciones que se publicaron en Dinamarca.
Un medio local aseguró que la actriz había dicho que el actor olía mal y que no se bañaba, lo que decepcionó a la texana.
“Eso casi me hace llorar. Usualmente los medios, las revistas, no escriben la verdad y hay veces en que lo que inventan es más interesante, como que George Clooney es mi esposo secreto. Pero que digan que no quiero a Viggo me duele muchísimo”, declara.
“Conozco a Viggo desde hace tiempo y nunca he dicho nada malo de él, porque no hay nada que decir. Es extremadamente talentoso. Algo que probablemente no saben es que es mi poeta favorito, escribe canciones, toca el piano, es un extraordinario pintor. Creo que soy una gran fan”, finaliza.

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¿Sabías que…?
 El segundo nombre de Renée es Kathleen.      
 Su padre es un ingeniero suizo y su madre, una enfermera noruega. Llevan poco más de 45 años de casados.
A lo largo de su carrera, la actriz texana ha interpretado personajes que distan mucho entre sí.
 La antisexy reportera británica Bridget Jones, en  ‘Bridget Jones’s Diary’ (2001) y ‘Bridget Jones: The Edge of Reason’ (2004).
 La ambiciosa Roxie Hart en ‘Chicago’ (2002).
 La bondadosa madre soltera Dorothy Boyd en ‘Jerry Maguire’ (1996).
 La tosca Ruby Thewes en ‘Cold Mountain’ (2003).
 La  conquista sexy de Ewan McGregor en ‘Down with Love’ (2003).
 La loca ama de casa en ‘Nurse Betty’ (2000).

Además…

Renée Zellweger ganó un Oscar como Mejor Actriz de Reparto (‘Cold Mountain’) y estuvo nominada en otras dos ocasiones como Mejor Actriz (‘Chicago’ y ‘Bridget Jones’s Diary’).
 La prensa extranjera de Hollywood la ha favorecido más que la Academia, pues ganó tres Globos de Oro (‘Cold Mountain’, ‘Chicago’ y ‘Nurse Betty’), y acumuló otras tres nominaciones (las dos películas de ‘Bridget Jones’s Diary’ y ‘Miss Potter’).