-A Gabo no le gusta que lo entrevisten. ¿Cuántos encuentros tuviste con él? ¿Y cuánto duró la entrevista más larga que te concedió?

Tienes razón, no le gustan las entrevistas y entonces yo no le pido entrevistas. Lo que hemos hecho siempre es conversar —40, 50 veces—, como si fuéramos amigos, como en cierto sentido realmente somos, aunque es, obviamente, una amistad muy particular, muy circunscrita y curiosa.

-¿Qué vivencias de Gabo tan mágicas como su obra no aparecen en sus libros y tú rescatas?

Casi todo aparece en sus libros. Demostrarlo es, quizás, uno de los aportes del libro que no mencioné. Lo que a mí más me ha impactado es su clarividencia, faceta que yo, antes de conocerlo, imaginaba era un mito. Pero él ve cosas que otros no ven.

-¿Cuáles son los secretos mejor guardados de Gabo que sacas a flote?

Dejo la respuesta a esta pregunta en la oscuridad para que la formulen los eventuales lectores.

-¿Qué es lo que te deja más satisfecho de esta biografía "autorizada"?

¡Haberla terminado! En serio, y sin querer aparecer mojigato, tengo la sensación de haber tratado de hacer justicia a García Márquez y al mismo tiempo a los lectores y al mundo de la cultura con un retrato a la vez positivo y crítico, es decir, matizado.

-¿Qué guiños has recibido de Gabo sobre esta biografía?

Terceras personas me han dicho que está contento. Pero aún no hemos hablado del asunto. Además, él es muy pudoroso en estas cuestiones.

-Al haberla terminado, ¿vas a seguir siendo el loco que persigue a Gabo, como él mismo te llamó alguna vez?

Sin duda. Ahora ya no será necesario perseguirlo tan fanáticamente porque la investigación básica ya está hecha y él merece un descanso, pero sigo con la versión larga. Tiene ya 2 mil 500 páginas y 6 mil notas que, como siempre digo, pienso publicar el día anterior a mi muerte.