Charize Theron, Tom Hanks y Julia Roberts en Nueva York, 27 de Abril, 2009. (Foto: AP/Dave Allocca, StarPix)
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En un abrir y cerrar de ojos, el escenario económico ha dado un giro radical en Hollywood.

Hace sólo un año, Harrison Ford, Steven Spielberg y George Lucas estrenaron Indiana Jones and the Kingdom of the Crystal Skull.

El filme fue un éxito extraordinario en todo el mundo, recaudando 786.6 millones de dólares. El acuerdo al que el actor, director y productor, respectivamente, llegaron con el estudio responsable del filme, Paramount Pictures, fue que no iban a cobrar salario alguno: éste provendría de los beneficios mundiales de la cinta.

Traducción: Ford, Spielberg y Lucas ganaron 97 millones cada uno.

Hace poco más de un mes, Julia Roberts regresó a las pantallas con la comedia romántica Duplicity, por la que percibió 20 millones de dólares en sueldo fijo.

La recepción crítica fue mayoritariamente positiva. Pero el público le ha dado la espalda: desde su estreno, el largometraje ha ingresado sólo 40 millones de dólares y ya es considerado como un fracaso comercial.

Otras dos estrellas de Hollywood que recientemente han intervenido en títulos por los que cobraron cantidades millonarias que no obtuvieron beneficio alguno en las taquillas son Nicole Kidman —actriz considerada hoy como veneno para los cines, a tenor de los fiascos de Australia, The Invasion, Bewitched, The Stepford Wives y, en EEUU, The Golden Compass—, y su compatriota australiano Russell Crowe —A Good Year, Body of Lies y State of Play decepcionaron en la taquilla, aunque American Gangster mantuvo el tipo.

A la lista también cabe añadir George Clooney —tanto Leatherheads como Burn After Reading fueron ignoradas por las audiencias y su único refugio exitoso es la saga de Ocean’s 11—, Eddie Murphy —ganó 20 millones por Meet Dave que recaudó unos paupérrimos 11.8 millones en EEUU— y, hasta cierto punto, Tom Cruise —Mission: Impossible III acumuló 398 alrededor del mundo, pero aún así no fue considerada un triunfo comercial, aunque el astro se embolsó 75 millones de dólares por su labor como actor y productor de la cinta (sus dos filmes posteriores han sido el fallido Lions for Lambs y el algo más exitoso, pero menos de lo habitual para él, Valkyrie).