(FOTO: ImpreMedia)
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Wayne Kramer, sudafricano nacionalizado estadounidense, es el director y guionista de la obra, cuya temática recordará a muchos a Crash, ganadora del Oscar en 2006 a la mejor película.

Sin embargo, el realizador aseguró a un rotativo que su trabajo se centra más en la inmigración en sí misma.

"He vivido cada paso del camino que muestra el guión", dijo Kramer, quien aseguró que como cineasta no tenía ningún futuro en su país de origen.

La intención del director, según admitió, era "mostrar cómo funciona el sistema, quiénes son las personas que quedan encerradas en él y por qué, en ocasiones, son forzadas a realizar cosas fraudulentas" para permanecer en EEUU.

En su opinión, el ciudadano estadounidense medio no entiende lo difícil que es conseguir ser legal en su país.

"A no ser que te cases con uno, es muy complicado", dijo. "Las leyes se han hecho cada vez más duras y las penas por ser ilegal, más imperdonables", agregó.

Gran parte del filme está rodado en las calles de Los Ángeles, pero no en sus zonas más amables, sino en áreas como la morgue del centro médico de Long Beach o el centro de retención de menores Fred Nelles, en Whittier.

"Uno de los objetivos era mostrar esa parte de Los Ángeles que no se suele ver en las películas", apuntó el diseñador de producción del filme, Toby Corbett. Pero también hubo escenas, con Ford como protagonista, que se grabaron en Tijuana, México.

"Estamos obteniendo muy buenas actuaciones", comentó Kramer, que no dudó en alabar el trabajo de Ford. "Estuvo magnífico y enérgico. Es como volver a ver al viejo Harrison Ford como policía. Como John Book —su personaje en Witness— 20 años después", concluyó.