Harrison Ford dejará a un lado el sombrero y el látigo de Indiana Jones en su próxima película, Crossing Over, un drama sobre la inmigración ilegal en Los Ángeles, del que ya se puede ver un trailer en internet.
Ese avance de la película se abre con Ford, un agente del Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE), diciendo: "Let's go, compadres, let's do it" ("Venga, compadres, vamos a hacerlo"), justo antes de emprender una redada, mientras una voz en off se pregunta: "¿Por qué tantos arriesgan tanto para cruzar nuestras fronteras?".
En esas imágenes se aprecia que Ford, después de arrestar a una inmigrante ilegal, trata de hacerse cargo del hijo pequeño de esta, algo que le puede suponer más de un lío con la justicia.
El filme, un lienzo de múltiples personajes acerca de inmigrantes de diferentes nacionalidades que buscan obtener un estatus legal en Los Ángeles, arroja luz sobre la situación fronteriza con México, los documentos fraudulentos utilizados, el sistema para obtener la tarjeta de residencia, el proceso de naturalización y el choque entre culturas.
El reparto lo completan Ashley Judd, Ray Liotta, Jim Sturgess, la brasileña Alice Braga y, según el portal especializado imdb.com, Sean Penn, aunque algunas fuentes aseguran que su papel era muy corto y podría ser suprimido de la versión final. De hecho, en el trailer no aparece su personaje.
Aunque en un principio la película se iba a estrenar en agosto y posteriormente el 3 de diciembre, la compañía de los hermanos Weinstein, encargada de la distribución, ha vuelto a retrasar el estreno.
El propio Harvey Weinstein aseguró en una entrevista con un diario local que la cinta llegaría a las salas en enero, para que coincida con los festivales de cine de Sundance y Berlín, aunque la página web de la entidad aún no ha fijado la fecha en la que finalmente llegará a las salas.
Wayne Kramer, sudafricano nacionalizado estadounidense, es el director y guionista de la obra, cuya temática recordará a muchos a Crash, ganadora del Oscar en 2006 a la mejor película.
Sin embargo, el realizador aseguró a un rotativo que su trabajo se centra más en la inmigración en sí misma.
"He vivido cada paso del camino que muestra el guión", dijo Kramer, quien aseguró que como cineasta no tenía ningún futuro en su país de origen.
La intención del director, según admitió, era "mostrar cómo funciona el sistema, quiénes son las personas que quedan encerradas en él y por qué, en ocasiones, son forzadas a realizar cosas fraudulentas" para permanecer en EEUU.
En su opinión, el ciudadano estadounidense medio no entiende lo difícil que es conseguir ser legal en su país.
"A no ser que te cases con uno, es muy complicado", dijo. "Las leyes se han hecho cada vez más duras y las penas por ser ilegal, más imperdonables", agregó.
Gran parte del filme está rodado en las calles de Los Ángeles, pero no en sus zonas más amables, sino en áreas como la morgue del centro médico de Long Beach o el centro de retención de menores Fred Nelles, en Whittier.
"Uno de los objetivos era mostrar esa parte de Los Ángeles que no se suele ver en las películas", apuntó el diseñador de producción del filme, Toby Corbett. Pero también hubo escenas, con Ford como protagonista, que se grabaron en Tijuana, México.
"Estamos obteniendo muy buenas actuaciones", comentó Kramer, que no dudó en alabar el trabajo de Ford. "Estuvo magnífico y enérgico. Es como volver a ver al viejo Harrison Ford como policía. Como John Book —su personaje en Witness— 20 años después", concluyó.
Wayne Kramer, sudafricano nacionalizado estadounidense, es el director y guionista de la obra, cuya temática recordará a muchos a Crash, ganadora del Oscar en 2006 a la mejor película.
Sin embargo, el realizador aseguró a un rotativo que su trabajo se centra más en la inmigración en sí misma.
"He vivido cada paso del camino que muestra el guión", dijo Kramer, quien aseguró que como cineasta no tenía ningún futuro en su país de origen.
La intención del director, según admitió, era "mostrar cómo funciona el sistema, quiénes son las personas que quedan encerradas en él y por qué, en ocasiones, son forzadas a realizar cosas fraudulentas" para permanecer en EEUU.
En su opinión, el ciudadano estadounidense medio no entiende lo difícil que es conseguir ser legal en su país.
"A no ser que te cases con uno, es muy complicado", dijo. "Las leyes se han hecho cada vez más duras y las penas por ser ilegal, más imperdonables", agregó.
Gran parte del filme está rodado en las calles de Los Ángeles, pero no en sus zonas más amables, sino en áreas como la morgue del centro médico de Long Beach o el centro de retención de menores Fred Nelles, en Whittier.
"Uno de los objetivos era mostrar esa parte de Los Ángeles que no se suele ver en las películas", apuntó el diseñador de producción del filme, Toby Corbett. Pero también hubo escenas, con Ford como protagonista, que se grabaron en Tijuana, México.
"Estamos obteniendo muy buenas actuaciones", comentó Kramer, que no dudó en alabar el trabajo de Ford. "Estuvo magnífico y enérgico. Es como volver a ver al viejo Harrison Ford como policía. Como John Book —su personaje en Witness— 20 años después", concluyó.