Gustavo Dudamel frente a la Filarmónica de Los Ángeles. (FOTO: Ciro Cesar/La Opinión)
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Al final de cuentas, la música fue el triunfo principal del concierto ¡Bienvenido Gustavo! la noche del sábado en el Hollywood Bowl.

Gustavo Dudamel demostró porqué es capaz, a sus 28 años de edad, de comandar a la Orquesta Filarmónica de Los Ángeles, que interpretó una sublime Novena Sinfonía de Beethoven ante casi 18 mil espectadores cautivos (y se sospecha que millones más alrededor del mundo, pues el concierto fue transmitido en vivo por la web).

Las enormes pantallas del Hollywood Bowl permitieron que el público masivo se acercara al estilo inigualable de Dudamel, que dirige casi siempre de memoria y que gesticula con todas las extremedidades y todos los músculo de la cara.

Las cámaras también captaron algo de la enorme química que existe entre el director y los músicos de la orquesta, que reprodujeron fielmente las emociones plasmadas por Beethoven en su monumental pieza.

La Novena tuvo una presentación espectacular gracias además al enorme coro de 200 voces que participó en el cuarto movimiento y que incluyó a miembros de Los Angeles Master Chorale y de varios otros coros locales.

Los cuatro solistas se ganaron sus aplausos, particularmente la soprano Measha Brueggergosman (junto a la mezzo Michelle DeYoung, el tenor Toby Spence y el barítono Matthew Rose).

Las letras de la parte coral, cantadas en el alemán original, fueron proyectadas en traducciones al inglés y al español, un intento positivo de acercar al gran público latino a la porción clásica del programa.

El que algunos en el público aplaudieran entre los movimientos de la Sinfonía (o que incluso gritaran ¡Gustavo!) fueron distracciones mínimas que restaron poco a la presencia de Dudamel sobre el podio.