INDIO.— Variedad musical, impresionante arte instalación, llamativos performances, ambiente relajado, fraternidad, desenfreno y muchos atractivos más disfrazados de "éxtasis" es lo que hace para los que por aquí deambulan que el Coachella Music and Arts Festival sea una fascinación.
Tanto es el encanto que los seguidores de esta exhibición musical de tres días parecen haberlo convertido en una tradición festiva, porque aquí para saludar bien hay que decir: ¡Happy Coachella!
Así lo dice Sarah Tidemann, una sandieguina que mientras se toma una refrescante cerveza se muestra emocionada.
"Este es mi cuarto Coachella y es el mejor de los que he venido", dice contenta la chica de cabellos dorados que no deja pasar la oportunidad de un sol sabroso para lucir el abdomen plano y la piel bronceada.
"Yo vine por Muse, pero ha habido otras bandas que están sensacionales como The XX, también una banda de México que estuvo hoy temprano", comenta en referencia a los rockeros de Zoé que se presentaron en el segundo día del festival.
A pesar de lo temprano de su presentación, a la 1:45 p.m., cuando muchos apenas se recuperan de la resaca del día de apertura, la banda mexicana logró acaparar a un gran público en el escenario principal, fanáticos que no paraban de corear, bailar y ondear la bandera tricolor.
Junto con Zoé, los colombianos de Aterciopelados, los boricuas de Calle 13 y los argentinos de Babasónicos fueron en esta doceava edición la representación latina en el Coachella, además de los miles de espectadores latinos que acudieron.
Francisco Murrieta era uno de ellos, quien desde Tijuana se aventuró con su amiga Karina Montes a pesar de no tener boletos de entrada.
¿Y cómo le hicieron para entrar?
"Ya ves, somos guerreros, no hay imposibles", cuenta el joven Murrieta.
No quiere revelar cómo le hizo para entrar, pero ahí está, sin la pulsera oficial para entrar y disfrutando de la buena música de MGMT, una de las bandas que en un escenario secundario logró jalar a miles de fanáticos para corear su éxito musical Kids.
A punto está de empezar Muse y la joven Sarah, la chica de cabellos dorados y abdomen espectacular, quien se autocataloga como "la fan número uno" de esta banda inglesa, está emocionada y más se pone cuando se escuchan los primeros acordes de Uprising.
Tras 17 canciones de Muse y los talones bien adoloridos por tanto brinco disfrazado de baile, Sarah dice con la voz entrecortada del cansancio: "A esto vine, se llevaron la noche", dice mientras se retira y se despide con el saludo que ya hecho popular entre los fanáticos: ¡Happy Coachella!.
Entre las bandas que más llamaron la atención de los espectadores en el segundo día, hacia donde se dejaban ir los ríos de gente cuando estaban por empezar los conciertos, fueron MGMT, Hot Chip, Muse, el famoso disk jockey Tiësto y los legendarios de Devo.
Para ayer domingo Gorillaz era la banda más esperada y la que cerraría los tres días de un festival que a muchos de sus fanáticos ha deja fascinados y muy felices, como lo reflejan en ese saludo oficial... ¡Happy Coachella!