“La incubadora” reflexiona sobre que el hombre pueda dar a luz algún día. Andrés Lamartino/EFE
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“En el mundo en que vivimos ahora, debemos tener la flexibilidad de pensar por qué un hombre no podría dar a luz en un futuro también”, explicó Amorós en una entrevista con Efe mientras ultimaba los detalles de su nueva instalación, con la que pretende desafiar las concepciones más tradicionales de la maternidad.

El resultado de ese desafío es un espacio al que ha llamado “La incubadora” y que, situado en uno de los ventanales exteriores del céntrico Roger Smith Hotel de Manhattan (Lexington Avenue y Calle 47), presenta un total de once esculturas realizadas con moldes del propio busto de la artista cuando estaba embarazada, pero que cuentan con un rostro masculino.

Se trata así de uno de los proyectos más personales de Amorós, quien se ha colocado, gracias a esos bustos, como protagonista de su propia obra, con la voluntad de llamar la atención acerca de “los avances científicos y tecnológicos, así como sobre la posibilidad real de que el hombre pueda llevar en su interior a sus hijos”.

“Durante mi embarazo, mi esposo se mostraba muy curioso acerca de las cosas que yo sentía y yo creo que él hubiera querido más hijos si fuera él mismo quien pudiera tenerlos”, añadió Amorós, quien aseguró que esa experiencia fue la desencadenante de unas obras que llevan el subtítulo de “No puedes sentirlo, pero ojalá pudieras”.

Nacida en Lima en 1962, esta artista, que se define como una gran seguidora de la ciencia y la tecnología, asegura que “La incubadora” llega en un momento en que “ya hay estudios en Canadá que indican que el hombre puede quedarse embarazado y, mientras, éstos se muestran socialmente más involucrados con sus mujeres en la experiencia de ser padres”.