La compañía de danza moderna The Wooden Floor, que incorpora a jóvenes estudiantes, se presenta este fin de semana en REDCAT. Kevin P. Casey
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A diferencia de otras personas de su misma edad, el piso es lo máximo para un grupo de 388 jóvenes de Santa Ana.

Sobre costosos suelos de madera, estos niños y adolescentes entre los 8 y 18 años toman clases de danza moderna seis días a la semana sin pagar un solo centavo.

Ellos forman parte de The Wooden Floor (TWF), un centro no lucrativo enfocado en ayudar a jóvenes de bajos recursos a conocer el arte, al mismo tiempo que estos aprenden a tener confianza en sí mismos.

"El cambio sucede en el estudio sobre este piso. A estos estudiantes les toca lo peor de todo, por eso los directivos y la fundadora Beth Burns dijeron que aquí sería lo mejor y compraron el mejor piso de todos los que miraron", aseguró Melanie Ríos Glaser, directora ejecutiva y artística de la organización cuyo nombre en inglés significa piso de madera.

Ubicada en la mencionada ciudad del condado de Orange, TWF también motiva a sus miembros a continuar en la escuela e ingresar a la universidad.

Alumnos como Katherine Ávila son ejemplos de que sin el apoyo de TWF no podrían tomar este tipo de clases con coreógrafos profesionales, debido a su difícil situación económica.

"Antes jugaba soccer, basketball y hacía gimnasia pero siempre tenía que pagar y cuando mi mamá dijo ballet, yo pensé, vamos a tener que pagar y no tenemos el dinero. Pero cuando vine aquí me dijeron: ‘No tienes que pagar’ y yo estaba muy contenta’", dijo Ávila.

Para Ríos Glaser, no hay nada más satisfactorio que ver triunfar en el escenario y en la escuela a este grupo de futuros líderes, como Ávila, que provienen de familias de un mínimo de cinco personas y un salario anual de no más de 29 mil dólares. Desde el 2005, 100 por ciento de los estudiantes de TWF asisten a la universidad.