Martha Sarabia/ martha.sarabia@laopinion.com
Cuando Alfredo Rodríguez tenía ocho años, uno de sus maestros aconsejó a sus padres sacarlo del Conservatorio de Música Clásica de La Habana por no considerarlo un buen músico.
Irónicamente, más de una década después, el respetado músico y productor de jazz, Quincy Jones, asegura que el joven pianista cubano es el futuro de ese género. Por eso, se mostró contento de que su protegido sea parte del programa musical del Playboy Jazz Festival este fin de semana.
"Lo miré en Suiza cuando tenía 20 años, ya hace tres años de eso. No podía creer que tocara como lo hacía. Y nunca olvidas cuando alguien toca tan bien como él. Él es muy especial y yo no digo eso fácilmente porque he estado rodeado de los mejores músicos del mundo toda mi vida y él es uno de los mejores", dijo Jones sobre Rodríguez en entrevista con La Opinión.
El veterano trompetista agregó que Rodríguez lo hace recordar su pasado.
"No para de practicar y yo era así cuando estaba chico, era un junkie [adicto], un junkie de verdad. Escribía música toda la noche", declaró.
Para el músico cubano, el recibir esos elogios de uno de los mayores exponentes del jazz es uno de los mejores halagos de su carrera, misma que apenas inicia.
Su primera presentación oficial en este país será justamente este domingo en el Playboy Jazz Festival.
Rodríguez —quien tocará junto a un bajista y baterista— aseguró sentirse un poco nervioso pero ansioso por mostrar su habilidad en "uno de los festivales más grandes e importantes de Estados Unidos".
"Para mi interpretar [frente a un público], es un gran placer. Nunca me imaginé que iba a estar en este escenario", dijo sobre el Hollywood Bowl, la famosa sede del festival. "Esta es una de las grandes oportunidades".
Adelantó que la mayoría de los temas que interpretará en el festival son de su autoría.
Aunque tiene experiencia tocando en festivales internacionales como lo hizo en el suizo Montreaux Jazz Festival —donde conoció a Jones— Rodríguez admitió que se siente un poco nervioso.
"Siempre todos los artistas estamos nerviosos pero cuando uno está tocando el nerviosismo se va", explicó.
La pasión por la música es una herencia de su padre, uno de los cantantes más reconocidos de Cuba y de quien heredó el nombre.
Desde los siete años, compartió, ha estado expuesto a la música clásica y "la buena música cubana", como él llamó a los sonidos tradicionales de su pequeña nación.
Su interés por el jazz llegó cuando a los 17 años recibió un disco de este rimo de parte de un tío. Desde entonces, dijo, supo que esta era su destino musical.
"En el jazz lo más importante es ser libre. El sentarme en mi piano y reflejar todo lo que siento, mi estado de ánimo, llegar a los sentimientos, aunque sean malos o sean buenos. La improvisación es lo que más me gusta del jazz", aseguró.
No obstante, el estar aquí ahora no ha sido fácil ya que tuvo que dejar todo atrás por sus sueños profesionales.
Al ver que su carrera en su país no tendría un futuro prometedor por las restricciones del gobierno de Fidel Castro, Rodríguez decidió desertar de su país tras ofrecer un concierto en México y pedir asilo en este país.
"He dejado todo, todo, por la música, es lo que me ha traído hasta aquí", dijo refiriéndose a su familia en Cuba, con quienes tiene contacto por correo electrónico desde que reside en este país.
Asimismo, compartió que "si no fuera por Quincy, yo no estaría aquí. Yo lo considero como un segundo padre, un abuelo, es el gran músico." Mas que un ídolo, Rodríguez considera al ganador de 27 premios Grammy un gran apoyo para impulsar su carrera.
Por otra parte, se mostró contento de poder compartir el escenario este fin de semana con figuras reconocidas en el género del jazz como Kenny G, Patti Austin, Esperanza Spalding, Monty Alexander, The Neville Brothers, la Orquesta de Jack Sheldon y el Cuarteto de Anat Cohen, entre otros.
Asimismo, aseguró no sentir presión por ser uno de los pocos latinos, como Oscar Hernández y The Conga Room All-Stars; y la Orquesta de Pete Escovedo con Sheila E., Peter Michael y Juan Escovedo, en ser parte del festival anual.
Sin embargo, sentenció que al igual que él, otros latinos deben de estudiar y luchar "por conquistar nuestros sueños".
Adelantó que la mayoría de los temas que interpretará en el festival son de su autoría.
Aunque tiene experiencia tocando en festivales internacionales como lo hizo en el suizo Montreaux Jazz Festival —donde conoció a Jones— Rodríguez admitió que se siente un poco nervioso.
"Siempre todos los artistas estamos nerviosos pero cuando uno está tocando el nerviosismo se va", explicó.
La pasión por la música es una herencia de su padre, uno de los cantantes más reconocidos de Cuba y de quien heredó el nombre.
Desde los siete años, compartió, ha estado expuesto a la música clásica y "la buena música cubana", como él llamó a los sonidos tradicionales de su pequeña nación.
Su interés por el jazz llegó cuando a los 17 años recibió un disco de este rimo de parte de un tío. Desde entonces, dijo, supo que esta era su destino musical.
"En el jazz lo más importante es ser libre. El sentarme en mi piano y reflejar todo lo que siento, mi estado de ánimo, llegar a los sentimientos, aunque sean malos o sean buenos. La improvisación es lo que más me gusta del jazz", aseguró.
No obstante, el estar aquí ahora no ha sido fácil ya que tuvo que dejar todo atrás por sus sueños profesionales.
Al ver que su carrera en su país no tendría un futuro prometedor por las restricciones del gobierno de Fidel Castro, Rodríguez decidió desertar de su país tras ofrecer un concierto en México y pedir asilo en este país.
"He dejado todo, todo, por la música, es lo que me ha traído hasta aquí", dijo refiriéndose a su familia en Cuba, con quienes tiene contacto por correo electrónico desde que reside en este país.