Para un escritor que ha centrado sus dos novelas más exitosas en la Barcelona de principios del siglo XX, Carlos Ruiz Zafón hoy en día es más angelino que catalán.
Ruiz Zafón habita lo que él llama "ese país flotante, de la gente que ha viajado, que ha emigrado, donde nunca llegas a ser del todo del lugar en que vives ni eres del lugar que dejaste".
Y es que desde 1993 su casa ha sido Los Ángeles, un lugar por el que siente nostalgia en las temporadas que ahora pasa en Barcelona y en el que, asegura, algún día ubicará alguna de sus novelas fantásticas y misteriosas.
"Algún día escribiré de Los Ángeles o de cosas que me han pasado aquí. Eso no se hace sino con el tiempo. Por ejemplo, yo no utilizo a Barcelona como escenario hasta años después de irme", comenta, mientras toma café en un Starbucks, cubierto por el virtual anonimato con el que se pasea por esta ciudad.
Durante más de una hora, Ruiz Zafón conversó con Domingo sobre su vida, la política española y estadounidense y su nueva novela, El juego del ángel, que salió en España en abril y ya ha vendido 1.2 millones de ejemplares, algo nunca visto en la historia de ese país.
‘El juego del ángel’ viene después del fenómeno editorial de La sombra del viento, del cual se vendieron 10 millones de copias y que convirtió a este español en un escritor conocido a nivel mundial.
La novela, un misterio con trazos fantásticos y cuyo personaje central, David Martín, tiene algo del propio Ruiz Zafón, se sitúa cronológicamente antes de ‘La sombra del viento’. Ambas novelas están vinculadas en forma inesperada, y no sólo porque en las dos aparece El cementerio de los libros olvidados.
Martín es un escritor de novelas de misterio que comienza su carrera trabajando en un diario, La Voz de la Industria, en una época en la cual los periódicos todavía publicaban seriales.
El propio Ruiz Zafón incurrió en el periodismo en su juventud, aunque en realidad se ganó la vida por muchos años en el negocio de la publicidad.
"Yo lo que quería era escribir, no tenía una vocación periodística ni por la publicidad, pero escribí en algunos diarios y revistas y luego me ubiqué bien en el mundo publicitario", explica.
El barcelonés ya fue éxito literario a los 9 años en el colegio jesuita del barrio de Sarriá, donde con una terna de amigos tenía un negocio "ilegal" de libritos copiados con una ultramoderna Xerox del papá de uno de ellos.
El joven Carlos los escribía, otro amigo ilustraba las portadas, otro las vendía y un cuarto tenía el padre con la copiadora, última tecnología del momento.
"Eran historias cortas, de horror y desastres, donde todos acababan muertos, había invasiones de marcianos, espectros y espantos", recuerda, intercalando de vez en cuando una palabra en inglés.
"Durante un año estábamos ‘floating in cash’, hasta los profesores compraban. Pero nos descubrió el jefe de estudios y se nos acabó el negocio".
De grande, tampoco le ha ido nada mal. A principios de los años 90 decide dejar la publicidad y dedicarse a escribir. Su primera novela, El príncipe y la niebla, ganó un premio de literatura con una buena dotación económica, y allí fue cuando sintió por primera vez lo que podía ser vivir de la literatura.
Pero faltaba algo: quería irse de España. "Barcelona es densa, antigua, tiene dinámicas muy establecidas". Tenía un amigo que escribía guiones en Hollywood y se le ocurrió la disparatada idea de seguirlo.
Lo recibió una ciudad alterada, un momento de conflicto que vio los disturbios callejeros del caso Rodney King y luego, en enero, el terremoto de Northridge. Aquí, por un tiempo, y hasta el éxito rotundo de ‘La sombra del viento’ una década después, fue guionista alquilado para Hollywood.
"Llegué justo después de los ‘riots’, tenía tres semanas aquí cuando vino el terremoto. Yo pensé, Dios mío, ¿qué es esto?", dice. "Pero me gustó Los Ángeles, me gusta su diversidad, lo que mucha gente detesta de esta ciudad es lo que a mí me gusta, los diferentes mundos, tú la haces a tu medida, creas tu propio espacio. Parece siempre nueva".
Ruiz Zafón conoce a Los Ángeles como la palma de su mano. Casi tan bien o quizá igual que a Barcelona, donde ahora pasa más tiempo, en parte porque quiere estar cerca de sus padres, que ya están mayores.
Su nueva novela, igual que la anterior, transcurre por una variedad de barrios barceloneses, el Born, el Ensanche, el Raval, incluso una escena bastante violenta en la que el protagonista tiene una lucha a muerte con sus perseguidores en las alturas del Teleférico de Montjuic.
Porque Martín, quien al inicio de la novela es un joven de infancia triste que se enreda en un amor imposible y poco a poco logra cosas con su talento como escritor, se ve envuelto en un oscuro y macabro "contrato" con un misterioso editor que le pide crear el libro que nunca se ha escrito.
Los diálogos entre Martín y su editor, el misterioso Andrea Corelli, acerca del tema del libro son de lo más sabroso de la novela y lo más cercano al comentario social que puede encontrarse en esta novela de pura fantasía.
Con Ruiz Zafón fácilmente puede uno tener un diálogo similar. Sus ideas sobre los dogmas y creencias se parecen mucho a lo que se destila en estas conversaciones.
"No soy una persona dogmática, respeto las creencias. Pero me inquietan los pensamientos absolutistas, sean nacionalistas, religiosos, para mí son lo mismo. Se pueden utilizar, son peligrosísimos, ya que crean un caldo de cultivo que se nutre de la ignorancia, el resentimiento y la miseria. Esta es una de las cosas que salen en ‘El juego del ángel’, de las conversaciones de Martín con este "diablillo", explica el escritor.
Al final, la carrera desquiciante de David Martín por desentrañar todos los misterios de la trama culmina en una resolución sorprendente, que conecta al lector, inesperadamente, con un personaje de ‘La sombra del viento’.
El libro llegará en inglés a Estados Unidos el año que viene bajo el nombre de The Angel’s Game", traducción prácticamente literal del título. De ‘La sombra del viento’ se vendieron en inglés un millón de ejemplares, que ya es bastante en este país.
También se vendió en español aquí, pero el escritor no tiene ni idea de cuántos. Nos reímos juntos de los criterios que tienen las librerías de cadena estadounidenses para ordenar los títulos en español.
"Aquí el mercado en español nadie sabe qué es ni quién compra o deja de comprar. En la sección en español de una librería te encuentras La dieta de South Beach junto a una Biblia y al Dr. Phil al lado de García Márquez, el Quijote y una traducción del Corán editada en Uruguay", comenta, con ironía.
Pero no importa, porque aunque sus libros estén en la más inesperada sección de Barnes and Noble o de cualquier librería del mundo en los 40 idiomas a los que ha sido traducido, Ruiz Zafón ya es uno de los escritores más populares y leídos del mundo.
Y, en cualquier momento, usted se lo puede encontrar en un rincón de su querido Los Ángeles, haciéndose pasar por cualquier vecino y fraguando una nueva y misteriosa novela que seguramente nunca llegará al cementerio de los libros olvidados.







