MÉXICO, D.F.— Han pasado seis meses desde que Carmen Aristegui no se escucha en la radio mexicana. La periodista ha recorrido un largo camino para defender la libertad de expresión en México, la cual, dice, aún es muy corta, pues se vive en una democracia empobrecida.
La periodista ocupa hoy un espacio en la cadena estadounidense CNN en español y continúa su lucha por la libertad de expresión, luego de su abrupta salida de W Radio en enero pasado. Ahora acaba de ser reconocida por su labor con el premio María Moors Cabot, que otorga la Universidad de Columbia.
En entrevista, Aristegui habla de la "disfuncionalidad" de las instituciones mexicanas que permite, por ejemplo, que a pesar de la reforma electoral, el gobernador del Estado de México, Enrique Peña Nieto, realice una campaña adelantada en los medios.
¿Qué representa el premio?
Como profesional del periodismo, para mí es un acontecimiento, es un gran estímulo, sobre todo por las argumentaciones o el planteamiento que hace la universidad [Columbia] para reconocer un trabajo periodístico que asocia a un acontecimiento que me marcó recientemente, que fue la salida de W Radio, y que se toma como punto de referencia, como un punto a considerar en una trayectoria periodística.
¿Algo está mal en México?
Hay muchas cosas que están mal en nuestro país. Yo creo que tenemos un panorama muy preocupante si hablamos de la calidad de la vida democrática. Creo que es una democracia empobrecida a raíz de varias cosas, de un proceso electoral como el de 2006, que nos hizo retroceder seriamente en terrenos que creíamos ganados. Hay otros temas que preocupan profundamente y tienen que ver con la espiral de violencia en nuestro país, que se dice fácil pero estamos hablando de dos mil muertos en lo que va de 2008 y no sabemos cuántos miles de muertos en los últimos años a raíz de estas confrontaciones entre el narcotráfico y las fuerzas del orden, que alcanzan niveles que ya rebasan cualquier conflicto bélico.
¿La sociedad mexicana es conformista?
Yo no sé si la palabra es conformismo. Lo que sí me queda claro es que tenemos una disfuncionalidad institucional que no permite que la democracia mexicana sea a plenitud. Estamos hablando de esta espiral de violencia, hablamos de un sistema de medios, en el caso de medios electrónicos, marcado por un régimen de duopolio de la televisión que en ningún régimen democrático cabe.
Una ley de medios que está ahí en el cajón de los legisladores esperando que algún día sea el tiempo propicio para que se legisle.
Tenemos un sistema de justicia colapsado, que tampoco se puede soslayar en el análisis de la democracia mexicana, porque tenemos situaciones tan graves como 90 y tanto por ciento de índice de impunidad.
¿Hay libertad de expresión en México?
Sobre el tema de la libertad de expresión yo creo que México tiene una gama importante de cosas que se tienen que analizar. Hay que partir del hecho de que México ha avanzado en los últimos años en materia de competencia política. No es una democracia a plenitud, pero digamos que, comparado con nosotros mismos, ha habido sin la menor duda elementos de avance y no podemos negarlo; uno de ellos tiene que ver con el tema de la libertad de expresión. Hoy en nuestro país se pueden decir muchísimas más cosas de las que se podían decir hace relativamente pocos años.
Sin embargo, a pesar de que ese es un punto de arranque, no se puede tampoco dar por sentado que ya llegamos a un estado de cosas en donde nuestros derechos fundamentales están garantizados.
¿Qué poder predomina: el económico, el mediático o el político?
La principal pregunta es si los poderes están en su lugar y si la representación formal de la sociedad, es decir a través del Congreso, a través del Ejecutivo, a través de los gobernadores, representa a cabalidad el interés de la sociedad.
El caso de la Ley Televisa es el retrato de cómo los poderes establecidos pueden estar sometidos a poderes que sin mandato de ley están por encima de quien sí lo tiene. Ese caso es paradigmático porque es el retrato más acabado de los últimos años de cómo un Congreso puede actuar en medio de una batalla electoral con un grado de sometimiento muy importante a favor de un interés particular, haciendo a un lado el interés general.
¿Puede una vida democrática seguir desarrollándose y consolidándose si vemos fenómenos por ejemplo como el de Enrique Peña Nieto, que es la construcción de una candidatura presidencial anticipada desde las pantallas de televisión? ¿Qué clase de elección vamos a tener en 2012 cuando el concepto de equidad está desde hoy trastocado?













