Craig, Daniel Craig, vuelve a encarnar al legendario Bond, James Bond. (FOTO: AP)
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Cuando se le pregunta por las similitudes entre Bond y personajes clásicos de la pantalla como Harry Callahan (el detective de San Francisco que encarnó Clint Eastwood) —dos representantes de la ley, con un sentido de la justicia individualista y eficaz—, el actor se distancia de la teoría de que 007 “busque venganza. En realidad está tratando de buscar una paz interior. De ahí el título: una dosis de consuelo”.

“Por supuesto, está enfadado, porque el amor de su vida le fue arrebatado. Pero no existe una vendeta. El filme es acerca de en quién confías, quiénes son tus amigos, tus aliados. Bond cumple con su trabajo, su misión, aunque lo haga de forma dudosa. Y el resultado en un Bond en suelo firme”, asegura el actor, agregando que su personaje tiene una base moral en sus acciones, pero él es amoral... o moralmente ambiguo.

La apuesta de los productores y del mismo Daniel Craig por un cineasta de las características del alemán Marc Forster no ha decepcionado a nadie.

“Marc es un realizador muy versátil: sabe narrar historias, pero además no tiene miedo de nada”, afirma el actor, que tiene una hija fruto de su primer matrimonio y hoy sostiene una relación con la productora Satsuki Mitchell ( Finding Neverland, Monster’s Ball o The Kite Runner).

“Cuando me cité con él, de inmediato supe que era el director adecuado. Habiendo hecho [ Casino Royale] sabía lo que más o menos se necesitaba en un director de un filme Bond. Alguien que se entrega completamente: el teléfono nunca deja de sonar, tiene que estar el pie del cañón día tras día. Porque sino, todo se descontrola”, señala Craig, añadiendo que Marc es muy detallista.