Su menuda figura contrasta con el gran talento de Julieta Venegas.
La cantautora logró mostrar su indiscutible destreza y versatilidad al tocar diferentes instrumentos musicales en el escenario del Teatro Nokia la noche del viernes.
Vistiendo un vestido rosado corto acompañado de collares oscuros, con botas cortas plateadas y unos pantalones ajustados del mismo color, los gritos de "Julieta, Julieta" fueron acallados por la aparición de la cantante, quien no necesitó de cambios de vestuario para entretener a los asistentes con su entonada y agradable voz.
Con una orquesta de 14 músicos, incluyendo cuatro mujeres, la tijuanense inició su presentación con el tema Limón y sal, minutos después del concierto de apertura realizado por su paisana, la cantante de música alternativa Ceci Bastida.
Unas banderas triangulares blancas, simulando papel picado y de inmenso tamaño sirvieron de telón de fondo durante la demostración musical, pero durante la rítmica canción Algún día las luces azules y verdes sirvieron como complemento en la tarima. Por su parte, Venegas brincó y bailó al ritmo de El presente, canción en la que el productor Gustavo Santaolalla colaboró en el más reciente disco de la artista —MTV Unplugged—, cuyo estilo musical se manifestó en la mayoría del concierto.
"Hola, Los Ángeles, que emoción estar aquí otra vez. [El Nokia]es un superteatro. Me da gusto compartir este show. Ojalá que les guste", dijo a la concurrencia del recinto que no lució totalmente abarrotado.
Acto seguido, se colgó su guitarra y empezó a tocar Algo está cambiando, mientras que el público —integrado de parejas, grupos de amigos de diferentes edades, algunas almas solitarias e incluso niños— gozaba de su actuación parándose en sus asientos para bailar y aplaudir a la vocalista.
El turno para tocar el acordeón llegó con Sería feliz, mientras que unas fuertes luces blancas se movían de abajo hacia arriba en la tarima. La iluminación cambió en cada canción, de acuerdo con el compás musical.
"Esta es una nueva canción. Habla de una ilusión que se fue. No hay que dejar que se vaya la ilusión porque si no la vida sería muy gris", dijo antes de cantar Ilusión.
Con el sonido de Lento, la mexicana se adueñó del teclado para continuar liderando una lluvia musical junto a sus músicos que tocaban instrumentos inusuales —como la tuba, el chelo, la jarana y otros— pero esperados en ella.
Durante esta interpretación, la figura de un cactus de color verde, amarillo, blanco y rojo se reflejó en el fondo del escenario. Los espectadores corearon la letra y motivados por Venegas aplaudieron con el ritmo. Al terminar, la cantante recibió una gran ovación de sus fanáticos.
Además, dedicó una serie de temas a diferentes causas. Mírame bien, explicó desde el teclado, era para que las parejas no olviden cómo tienen que alimentar su cariño mutuo a diario, mientras que con su guitarra cantó Amores perros para los "amores difíciles, cabrones, amores perros". Por otra parte, Mira la vida era para las mujeres, ya que compartió haber vivido de cerca el embarazo de un ser muy querido.
También habló en varias ocasiones de su estrecha relación con Los Ángeles.
"Este es el lugar al que he venido por muchos años. Siempre me han tratado buena onda; se les quiere. Así que Los Ángeles, eres para mí", dijo para introducir el siguiente tema, que precisamente se llama Eres para mí.
Nuevamente, los asistentes se pusieron de pie para bailar y mostrar su satisfacción con Venegas, quien retomó el acordeón para interpretar Lo que pidas.
Regresando a sus dedicatorias, comentó que De qué me sirves era para las ex parejas, y lo hizo con un ritmo e interpretación dramática, algo muy parecido al tango.
A pesar de no ser muy expresiva, Venegas sonrió en ocasiones e interactuó con el público. Asimismo, no terminó su presentación sin antes lanzar un fuerte mensaje a sus fanáticos.
"Me imagino que todos vamos a votar. Este país ya está hecho de latinos; está en su estructura y eso lo ha hecho más rico... Por favor voten. Estoy convencida de que ese cambio [necesario] lo van a traer los latinos, así que a votar", declaró la cantante, que aunque se crió en Tijuana, nació en Long Beach.
Sin ni siquiera abandonar el escenario en lo que parecía una despedida, la cantante interpretó Me voy tras escuchar al unísono "otra, otra", chiflidos y aplausos. Al concluir, los gritos desenfrenados no se hicieron esperar, acción que ella agradeció para después volver a los teclados para interpretar Esta vez.
Con el éxito Andar conmigo, Venegas finalizó su concierto de una hora y media no sin antes hacer una reverencia en el centro del escenario junto a sus músicos, a quienes presentó, dejando así a un público satisfecho.