El portero del cuadro amazónico, Julio César, fue de los pocos elementos que atendieron a los reporteros ayer en el aeropuerto carioca. [AP]
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RÍO DE JANEIRO, Brasil (EFE).— La selección brasileña de futbol desembarcó ayer en el aeropuerto internacional de Río de Janeiro procedente de Johannesburgo, donde el domingo ganó su tercer título de la Copa Confederaciones.

Después de casi 11 horas de vuelo y dos de retraso sobre la hora marcada, la verdeamarela fue recibida por periodistas y un pequeño grupo de seguidores que se acercaron hasta el aeropuerto para celebrar con los jugadores el triunfo por 3-2 ante los Estados Unidos en la final, lo que les permitió alzarse con la Copa.

Del grupo que conquistó el trofeo en Sudáfrica no regresaron a Brasil ni Julio Baptista ni Kaká, que siguieron viaje para Europa.

El primero disfrutará de unos días de vacaciones en España, mientras que el ex jugador del Milán viajó directamente a Madrid, donde hoy será presentado como nuevo jugador del Real Madrid.

Por su parte, Elano, Luis Fabiano, Alexandre Pato, Robinho, Luisão y André Santos, no llegaron a descender del avión en Río de Janeiro y continuaron su vuelo con destino a Sao Paulo.

Visiblemente cansados, pocos jugadores de los que sí desembarcaron en Río se pararon a comentar la victoria en Sudáfrica, entre ellos el portero Julio César, que tuvo palabras para celebrar el momento de felicidad que vive la selección "por lo que demostró durante este período".

El guardameta destacó también el papel "incontestable" del seleccionador brasileño en la consecución del título y señaló: "Éste es el momento de Dunga".

Julio César evitó referirse a las posibilidades de Brasil de cara a la Copa del Mundo que el próximo año les volverá a llevar hasta Sudáfrica y advirtió: "Primero tenemos que conquistar la clasificación y sólo después pensar en la Copa".