Los jugadores del FC Barcelona celebran el segundo gol conseguido por Pedro Rodríguez, en su triunfo ante Inter 2-0 por la quinta jornada del grupo F de la Champions.
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El panorama se despejó definitivamente para el Barcelona, que afrontó la sesión como una seria amenaza para sus aspiraciones en la principal competición continental. De ella salió más que airoso. Reforzado por el juego y alentado por las matemáticas, que dejaron su clasificación sólo pendiente de ratificar.

El empate en Rusia entre el Rubin Kazan y el Dinamo Kiev restó presión al cuadro de Josep Guardiola. Ya no podía quedar eliminado. Sin embargo, arrolló al Inter Milán, hasta ahora invicto, caricaturizado por la disposición del conjunto español, que pudo obtener un triunfo mayor (2-0). Gerard Piqué a los diez minutos y Pedro Rodríguez un cuarto de hora después, dejaron allanada la situación ante un adversario que fue incapaz de inquietar.

El Barcelona está a un punto de la clasificación, que puede obtener en Kiev, su último compromiso. Más cábalas ofrece el otro lugar del grupo, al que todos pueden aspirar.

El Fiorentina amarró su pase. Y eso dejó fuera al Liverpool de Rafael Benítez. El gol del peruano Juan Vargas en el duelo contra el Olympique Lyon, ya clasificado y que no conocía la derrota, echó por tierra las ilusiones del conjunto inglés, sin margen de error y pendiente de que los transalpinos no ganaran.

El Liverpool, que venció al Debrecen húngaro con un tanto del francés David Ngog a los cuatro minutos, se quedó al margen de la Liga de Campeones. Jugará la Liga Europa si amarra la tercera plaza de un grupo aún por concretar sus puestos definitivos.

El Sevilla, por su parte, encajó su primera derrota de la competición en Rumanía, contra el Unirea Urziceni (1-0), a causa de un gol en propia puerta de Ivica Dragutinovic, que le impidió sellar el primer puesto del cuarteto y dejó abierta la lucha por la otra plaza.