Di Stéfano recibe un cordial saludo del directivo argentino Julio Grondona. (FOTO: [AP])
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MADRID, España (EFE).— El equipo blanco se entrenó ayer en Valdebebas con sólo siete jugadores de la primera plantilla, y con la principal ausencia de Manuel Pellegrini, el técnico madridista, que con permiso del club se desplazó hasta Chile para atender un compromiso familiar, mientras que su ícono Alfredo Di Stéfano recibía un nuevo homenaje.

La sesión preparatoria la dirigió Rubén Cousillas, segundo del técnico chileno, que planteó un entrenamiento distendido y con mucho toque de balón, después de la habitual carrera continua, y en el que se vio a unos futbolistas más serios y menos sonrientes que ayer.

Con la ausencia de los doce internacionales, los únicos futbolistas disponibles de la primera plantilla fueron Guti, Raúl, Granero, Garay, Metzelder, y los porteros Dudek y Adán. A ellos se unió el canterano Rubén Ramos, delantero del filial, que fue llamado por Cousillas para completar el entrenamiento.

Marcelo, Mamadou Diarra, Van Nistelrooy y Drenthe se dejaron ver al principio de la sesión por el césped de Valdebebas para la charla inicial, aunque no tardaron en retirarse al gimnasio.

HOMENAJE A DI STÉFANO

El presidente de Honor del Real Madrid, Alfredo Di Stéfano, opinó ayer que como jugador fue "normal" y que lo único que intentó durante su carrera fue ser de utilidad a sus compañeros.

"No he sido ni el más grande ni el más chico, he sido normal. He sido un jugador de equipo que me ha gustado jugar y ayudar a que salga bien el panorama deportivo de cada equipo en el que he estado", dijo el ex astro del futbol mundial.

Di Stéfano, que fue nombrado Embajador del deporte argentino estuvo arropado por muchos rostros conocidos del panorama futbolístico español y albiceleste.