MADRID (EFE).— El Real Madrid necesita un psicólogo. Todos están deprimidos. Desde el entrenador a los jugadores, la directiva, el utillero y la afición. Nadie se salva de la quema.
Nadie quiere mirar el marcador del partido con el Alcorcón de la Copa del Rey. Derrota por 4-0 ante un "modestísimo" club de la Segunda División "B", un equipo adscrito al balompié no profesional convertido ahora en un humilde David futbolístico que ha vapuleado al sobrado Goliat galáctico.
El mundo al revés a 30 kilómetros del Santiago Bernabéu y el segundo proyecto de Florentino Pérez —nada menos que 250 millones de euros de inversión, la mayor en la historia del futbol— en entredicho.
Hacen bien los "deprimidos" en pedir perdón a los hinchas, conmocionados tras la noche horrible que les tocó vivir, asustados ante la visión de unos ídolos que no se ayudaban entre sí, que no controlaban el balón, que temblaban como flanes cuando el rival atacaba.
Lo ha pedido uno detrás de otro: el director deportivo Jorge Valdano, el capitán Raúl, el entrenador Manuel Pellegrini, el volante José María Gutiérrez "Guti".
A la hora de buscar culpables, algunos medios cuestionan al técnico chileno Manuel Pellegrini."¡Vete ya!", tituló en su portada Marca, el diario de mayor tirada.
Pellegrini, contratado esta temporada tras triunfar en el Villarreal, admite que sintió "mucha vergüenza", pero negó que fuera a a marcharse del Madrid. "Ni mañana, ni pasado, al revés. Esto tiene solución", señaló.
Al perdón por los pecados, suele seguir la penitencia, la que tuvo que soportar todo el Madrid repasando ayer los titulares y comentarios más duros que se pueden leer en los medios tanto nacionales como extranjeros: "Catástrofe histórica", "Vergüenza histórica", "Dolorosa humillación".







