Javier Aguirre. El reto de calificar a México al Mundial es difícil, y la Copa Oro debe servir para afinar al equipo. (FOTO: AP)
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Cuando la selección de México pise la cancha del Estadio Reliant el 9 de julio para enfrentar a Panamá en la Copa Oro tendrá en la tribunas a miles de aficionados houstonianos que guardan la esperanza de que la reacción de los mexicanos esté a la vuelta de la esquina y de que ganando el trofeo dorado le regrese algo de prestigio a esas playeras verdes que casi cuestan $80 cada una y que con todo se venden como pan caliente.

"Curiosamente la playera de México es la que se vende más sin importar si anda bien o mal el equipo, por alguna razón los resultados no influyen negativamente en las ventas de esa playera", dijo Mireya Gonzales, dueña de la tienda Futbol Al Día en la calle Broadway, al sur de la ciudad.

En Houston, el Tri siempre ha gozado de un gran apoyo, nunca ha jugado con menos de 30,000 personas en las gradas y dos veces ha roto récord de asistencia en el Reliant. La venta para el juego del 9 de julio va bien.

"Los boletos para el partido se están vendiendo bien, pensé que con la situación económica no iba a vender mucho pero sí los está comprando la gente", agregó Gonzales.

Sin embargo, la afición no juega y no es ningún secreto que hoy la selección mexicana está vulnerable en la zona donde por tanto tiempo fue 'rey'. No es favorito en Copa Oro, y sufre en las Eliminatorioas mundialistas.

Al Tri le ha llegado otra prueba de verdad en el peor momento. Además de su mal paso por las Eliminatorias, en sus recientes compromisos amistosos siguió levantando preocupaciones: una goleada de 4-0 ante una sub 20 de Venezuela y un empate agónico a cero goles ante Guatemala dejaron más dudas que posibles soluciones.