MÉXICO, D.F.
La selección mexicana ha visto cómo el protagonismo y el liderazgo en la Concacaf le ha sido arrebatado por su mayor rival: Estados Unidos.
Mientras que el Tri tiene dos partidos amistosos contra rivales ranqueados en posiciones secundarias por la FIFA, los norteamericanos han enfrentado en 10 días a tres de las potencias del planeta.
Los estadounidenses ya jugaron ante el campeón del mundo, Italia (perdieron 3-1), colocada en el cuarto lugar de la clasificación de la FIFA; ante Brasil, quinta del orbe y líder de la eliminatoria Sudamericana, cayeron 3-0.
Y ahora enfrentarán a España, situada como la mejor representación del mundo al conseguir un récord de 35 encuentros sin derrota y es actualmente la campeona de del Viejo Continente.
Mientras los vecinos del norte se foguean al máximo nivel, como lo hizo México previo al Mundial de Alemania 2006, cuando en la Confederaciones del 2005 se terminó en cuarto lugar; ahora el Tri enfrenta a Venezuela, situada en el lugar 56 del ranking de la FIFA, y a Guatemala, ubicada en el puesto 112 del mundo.
Que no vuelva a pasar
"Desgraciadamente no estamos ahí, como aficionado y como jugador, me encantaría ver a México en la Confederaciones. Ahora hay que hacer bien las cosas para que eso no vuelva a suceder. Tenemos que trabajar, ojalá no vuelva a pasar y ahora a jugar con los equipos que dices [Venezuela y Guatemala], sin menospreciar", señaló Efraín Juárez, lateral derecho de los Pumas, en la reunión de los tricolores de cara a estos amistosos y la Copa de Oro.
La diferencia la marca el trabajo efectivo de los estadounidenses, que desde el 2006 tienen como entrenador a Bob Bradley; por su parte, México ha tenido al frente del proyecto rumbo a Sudáfrica a cuatro entrenadores.









