La selección mexicana de futbol ha comprometido su calificación directa al Mundial Sudáfrica 2010 y ahora, con 15 puntos por disputar, el Tri buscará en medio de una crisis y con su mejor jugador, el Estadio Azteca, conseguir el boleto que también persiguen ilusionados Honduras y El Salvador.
Pensar en que Costa Rica y Estados Unidos van a sufrir una debacle desastrosa es como creer en castillos en el aire. Los ticos suman 12 puntos y los americanos 10, si ambos ganan el resto de sus partidos en casa prácticamente están calificados, además los dos están jugando bien.
La selección azteca tiene que enfocarse en no perder puntos en el Azteca y esperar a que el Coloso de Santa Úrsula siga siendo un escenario imponente para los equipos que faltan por visitarlo. Sin embargo, los tres equipos que faltan por visitar el Azteca son Estados Unidos, Honduras y El Salvador y considerando cómo ha jugado recientemente México ante estos tres no es nada descabellado pensar que cualquiera de ellos pueda llegar a la Ciudad de México y robarle puntos.
El Tri va a jugar cada uno de los partidos que le restan al Hexagonal como si fueran finales porque incluso con el triunfo conseguido el miércoles 10 de junio en el Azteca ante Trinidad y Tobago, el equipo del Javier 'El Vasco' Aguirre solamente suma seis unidades. Y según los propios números de Aguirre se necesitan por lo menos 18 para calificar directo al Mundial.
Jugar con números es mucho más fácil que conseguir los puntos en la cancha y si el 'Vasco' piensa que solamente es cuestión de hacer cuentas el Tri está en problemas. No se puede ignorar que Honduras tiene una selección fuerte con individualidades que hoy por hoy no tiene México y que El Salvador también tiene lo suyo: basta recordar el resultado en el Cuscatlán el pasado 6 de junio para creerlo.
Es cierto, queda el medio boleto, que da un último recurso en un repechaje contra una selección de la Conmebol (Sudamérica), pero eso es lo menos que le conviene a México.
Aguirre, directivos y jugadores aseguran que México va a calificar y que se está haciendo una tormenta en un vaso de agua, pero recientemente ha quedado evidente que esa actitud de que todo está bien en el barco cuando hay agua metiéndose por todos lados es peligrosa.
Cuando Estados Unidos comenzó a ganarle partidos a México con regularidad, jugadores y directivos tenían el descaro de decir "seguimos siendo los reyes de la Concacaf" hasta que después de tantas derrotas en fila se tuvo que aceptar que ya no era así. Cuando surgió la preocupación por las selecciones juveniles se dijo que no pasaba nada y pensaron que con sentar a Hugo Sánchez en la banca se iba a llegar a los pasados Juegos Olímpicos. Pero se dieron cuenta tarde que los demás sí estaban trabajando seriamente y quedaron fuera. Luego vinieron otros descalabros como la eliminación de la Sub 20 para el próximo Mundial de esa categoría.
¿Pues no que todo estaba bien?
La selección de México actualmente está partida en varios pedazos, no hay unión en el equipo, sus jugadores no rinden, los directivos critican a los jugadores por falta de entrega y los jugadores a la prensa.
Aguirre tiene que determinar pronto qué veteranos son de valor y cuáles son simplemente'"vacas sagradas' y encontrar en contra del tiempo un equipo que aunque no juegue bonito sí tenga por lo menos actitud y coraje. Si se sigue cometiendo el error de que al final todo va salir bien el Tri podría ponerle la cereza al pastel del fracaso con su exclusión de Sudáfrica 2010.
México está en problemas y mientras más pronto lo reconozcan y lo acepten con humildad más posibilidades habrá de calificar. Porque 'El Vasco' será un entrenador muy capacitado pero magia no puede hacer.