Es tanto el cariño de la afición por el ‘Chelís’, que tienen su imagen en camisetas.[Foto: Mexsport]
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Rafael Ramos Villagrana /  rafael.ramos@laopinion.com

ENTREVISTA

José Luis Sánchez Solá cree en lo que no ve y desconfía de lo que ve.

Es todo lo que un técnico de futbol se niega a reconocer que es.

No cree en los partidos que se ganan antes en los pizarrones o en las extenuantes jornadas de estrategia.

"El futbol es eso, pero también más que eso", aclara.

Pero sí cree en la pasión, en el compromiso del atleta, en la palabra de honor, en los hombres hambrientos de revancha, en la devoción por ganar las batallas que otros ven perdidas.

"Aquí todos están porque quieren estar, porque están comprometidos, convencidos, a gusto, aquí no hay aburguesados", aclara "Chelís".

Es un hombre que protagoniza los juegos invisibles previos a los partidos, y que entrega el protagonismo total a los que saltan a la cancha.

Por eso el técnico de La Franja no sólo ha rescatado en aguas infestadas de tiburones al Puebla, sino que ahora lo tiene en el vestíbulo de la Liguilla del Clausura 2009.

Lo ha rescatado de arbitrajes dudosos, casi dolosos, y lo ha rescatado de los Judas en su propio hogar, directivos que ejercen el canibalismo despiadado, tratando de destruirse entre ellos, sin importarles si se llevan al Puebla entre las perversiones de sus vanidades heridas.

Y "Chelís" –"pa’ los cuates"— añade su carisma para ser el hombre más amado en Puebla, entre una afición que alguna vez quiso crucificarlo a él y a sus mártires de la cancha, y enfrentó a la turba al decirle: "Por ser como es esta afición, ojalá descendiera el Puebla, no merece este equipo".

Pero las espinas han dejado paso a las rosas. "Chelís" aparece plasmado en las camisetas que se venden afuera del Estadio Cuauhtémoc, al que todos los aficionados acuden "Chelices y contentos".