cMARCADOR: Jorge Vergara, con destino de bicicleta

Rafael Ramos Villagrana

Un imperio contraataca. Y otro imperio se desmorona. Uno que nació para ser odiado y otro amado. Ambos, sin embargo, venerados en esa iconoclastia del desprecio, el respeto y la seducción.
Sin despegar, sin consolidarse, sin mantener el peso y el paso de las primeras jornadas, “porque el rival aprende”, sintetizaría Ney Blanco en el firmamento de los inmortales.
Pero si el América ratifica que Roma no se hizo en un día, y reconstruirla menos, queda claro que ha encontrado el camino, penoso, polémico, inconsistente, pero la reingeniería anunciada, fallida en la época de Ramón “Desangelado” Díaz, empieza a funcionar aunque a veces parece que se sofoca desbielada.
Chivas es el contraste.
Al margen de las diferencias desde sociales, cívicas, emocionales, antagónicas, lo cierto es que uno necesita del otro, y viceversa, y sólo la coexistencia beligerante, en las comparaciones, presentes e históricas, en el día a día, les consolidan su motivo de vida.
Chivas sin América y América sin Chivas, no son nadie en el ámbito pasional, aunque cada quien tenga su propia historia, sus propios mitos, sus propias leyendas y sus propias miserias.
Pero el caso del Guadalajara ya es tan penoso como el de América en años recientes.
Ambos dirigidos por oligarcas, uno nacido en el Nido americanista y otro rojiblanco accidental, pero Azcárraga Jean y Jorge Vergara comparten la coincidencia de ser dueños de los clubes, como sus segundos amores y que son más un medio que un fin.
Ya aceptado por la boca pública de Azcárraga, Michel Bauer, América “es tan importante como las telenovelas”, mientras que nadie hay que sorrajarle una desnucadora para que entienda que en el caso de Vergara, Chivas es el fervor secundario y al servicio de la expansión de OmniLife.
Para Vergara es más complicado el escenario y en cierta medida puede merecer atenuantes en la tarea rojiblanca.
En siete años de gestión, tiene un título, una final más, memorias gratas de equipo de alta espectacularidad y además ha exportado más jugadores, no todos con fortuna, que el América.
Tiene una apuesta estropeada, truncada, lastimada, en el esfuerzo con sus fuerzas básicas, Chivas deberá ir generando, nuevamente, jugadores que sustituyan a aquellos que ya cumplen su ciclo.
Ya se ha dicho que viene una limpia implacable con el Guadalajara. Muchos que asomaban como figuras cautivantes, parece inevitable que entren en el próximo draft, además de otros cuyos mejores años caducaron y otros que, queda claro, les queda demasiado grande la camiseta.
Así, jugadores como Alberto Medina, Marco Fabián, Omar Bravo, Sergio Ávila, Aarón Galindo, Amaury Ponce, Héctor Reynoso, Ramón Morales, tendrán que buscar un mejor destino, aunque para algunos de ellos, más que castigo, puede ser un premio, al tener en ruta Chivas USA, para la resurrección o su extinción.
El juego ante Morelia fue un funeral patético para Raúl Arias.
Ya se había anunciado que la derrota en el Clásico traería como gota que derramaría el vaso, la desconfianza, la renuncia, el desacuerdo, a la propuesta de Raúl Arias, y cuando el jugador no cree en la arenga táctica, están perdidos todos: los futbolistas, el entrenador y el equipo.
Ante Morelia, con un hombre más, un penalti que sólo con exacerbada pasión rojiblanca o con monumental miopía como la del árbitro, podía haberse validado.
Cierto que Chivas sigue siendo espectacular, porque es espectacular la forma en que le tiran al blanco, como mono de feria, a Luis Michel, aunque la diversión sólo sea para una parcialidad… o dos, la del adversario y los americanistas.
El problema es que Chivas revisa la tabla de posiciones y la aritmética no miente: pueden clasificar como segundos del grupo ante las penosas jornadas de San Luis y Atlas, y hasta, en una de esas, Estudiantes les roba el boleto, porque en este momento, juega menos peor que los otros tres.
Rafael Lebrija tiene un problema: siempre fue hábil para negociar jugadores de gran calidad para el Toluca, notables futbolistas supo encontrar y llevarlos ahí.
Claro, un problemita: todos extranjeros: Cardozo, Vicente, Da Silva, Morales, Cristante, Zinha, hasta el picapiedra Rosada, pero mexicanos negociados con ventaja, ninguno.
La presencia de Arias aseguraba algo: que Carlos Hurtado, su promotor de cabecera, había acordado venderle jugadores a Chivas a precios reales, y no con etiquetas estratosféricas, como antes lo hizo. Esta vez la presencia de Raúl era un intermediario para abaratar, de su rebaño, cualquier jugador que interesara al Rebaño Sangrado.
Pero si Arias se va, que seguramente ocurrirá, será otro semestre de penurias para Chivas.
¿Necesita refuerzos? Sí, pero, necesita más de tiempo y sin precipitaciones en su comunidad de fuerzas básicas.
Pero, en este momento, sobre todo, necesita de un técnico, aunque Vergara ha conseguido que ya a nadie le interese dirigir a un equipo donde las excentricidades, los caprichos, las explosiones demenciales del dueño, le puedan poner en la calle por motivos ajenos a la cancha.
Con la chequera y con humildad, con respaldo y respeto, con franqueza y sin delirios, puede intentar recuperar a un DT sin trabajo, que salió herido del equipo, con rencor, resquemores, vejado, como Eduardo de la Torre, aquel que él mismo promocionó como el mejor técnico del mundo, y que sin duda, con menos tiempo y un plantel también incierto, hizo sin duda el equipo más apasionante de la era Vergara.
El problema es que el “Yayo” sigue lastimado, sigue con rencillas al dueño, y que se le vincula con el “traficante de piernas” Hurtado, además de que sería novedoso que el Omnipastor baje del pedestal donde habita y trata de reconquistar a De la Torre.
Y el recurso extremo, el mejor, sería, buscar a un entrenador adecuado, pero encima, que Vergara se sincerare con la afición, pedirle tiempo, explicarle que necesitará 2 ó 3 torneos para consolidar una nueva generación competitiva para el nivel de la Primera División, y que no saliera al palco de los ridículos cada semana a prometer ganar Ligas, Copas Libertadores, ni que Chivas es la solución para que el Tri sea campeón del mundo.
El problema es que el Guadalajara tiene la oportunidad histórica de arrancar la Libertadores en octavos de final, y eso no debe despreciarse.
cc MARCADOR: Jorge Vergara, con destino de bicicleta

Rafael Ramos Villagrana

Un imperio contraataca. Y otro imperio se desmorona. Uno que nació para ser odiado y otro amado. Ambos, sin embargo, venerados en esa iconoclastia del desprecio, el respeto y la seducción.
Sin despegar, sin consolidarse, sin mantener el peso y el paso de las primeras jornadas, “porque el rival aprende”, sintetizaría Ney Blanco en el firmamento de los inmortales.
Pero si el América ratifica que Roma no se hizo en un día, y reconstruirla menos, queda claro que ha encontrado el camino, penoso, polémico, inconsistente, pero la reingeniería anunciada, fallida en la época de Ramón “Desangelado” Díaz, empieza a funcionar aunque a veces parece que se sofoca desbielada.
Chivas es el contraste.
Al margen de las diferencias desde sociales, cívicas, emocionales, antagónicas, lo cierto es que uno necesita del otro, y viceversa, y sólo la coexistencia beligerante, en las comparaciones, presentes e históricas, en el día a día, les consolidan su motivo de vida.
Chivas sin América y América sin Chivas, no son nadie en el ámbito pasional, aunque cada quien tenga su propia historia, sus propios mitos, sus propias leyendas y sus propias miserias.
Pero el caso del Guadalajara ya es tan penoso como el de América en años recientes.
Ambos dirigidos por oligarcas, uno nacido en el Nido americanista y otro rojiblanco accidental, pero Azcárraga Jean y Jorge Vergara comparten la coincidencia de ser dueños de los clubes, como sus segundos amores y que son más un medio que un fin.
Ya aceptado por la boca pública de Azcárraga, Michel Bauer, América “es tan importante como las telenovelas”, mientras que nadie hay que sorrajarle una desnucadora para que entienda que en el caso de Vergara, Chivas es el fervor secundario y al servicio de la expansión de OmniLife.
Para Vergara es más complicado el escenario y en cierta medida puede merecer atenuantes en la tarea rojiblanca.
En siete años de gestión, tiene un título, una final más, memorias gratas de equipo de alta espectacularidad y además ha exportado más jugadores, no todos con fortuna, que el América.
Tiene una apuesta estropeada, truncada, lastimada, en el esfuerzo con sus fuerzas básicas, Chivas deberá ir generando, nuevamente, jugadores que sustituyan a aquellos que ya cumplen su ciclo.
Ya se ha dicho que viene una limpia implacable con el Guadalajara. Muchos que asomaban como figuras cautivantes, parece inevitable que entren en el próximo draft, además de otros cuyos mejores años caducaron y otros que, queda claro, les queda demasiado grande la camiseta.
Así, jugadores como Alberto Medina, Marco Fabián, Omar Bravo, Sergio Ávila, Aarón Galindo, Amaury Ponce, Héctor Reynoso, Ramón Morales, tendrán que buscar un mejor destino, aunque para algunos de ellos, más que castigo, puede ser un premio, al tener en ruta Chivas USA, para la resurrección o su extinción.
El juego ante Morelia fue un funeral patético para Raúl Arias.
Ya se había anunciado que la derrota en el Clásico traería como gota que derramaría el vaso, la desconfianza, la renuncia, el desacuerdo, a la propuesta de Raúl Arias, y cuando el jugador no cree en la arenga táctica, están perdidos todos: los futbolistas, el entrenador y el equipo.
Ante Morelia, con un hombre más, un penalti que sólo con exacerbada pasión rojiblanca o con monumental miopía como la del árbitro, podía haberse validado.
Cierto que Chivas sigue siendo espectacular, porque es espectacular la forma en que le tiran al blanco, como mono de feria, a Luis Michel, aunque la diversión sólo sea para una parcialidad… o dos, la del adversario y los americanistas.
El problema es que Chivas revisa la tabla de posiciones y la aritmética no miente: pueden clasificar como segundos del grupo ante las penosas jornadas de San Luis y Atlas, y hasta, en una de esas, Estudiantes les roba el boleto, porque en este momento, juega menos peor que los otros tres.
Rafael Lebrija tiene un problema: siempre fue hábil para negociar jugadores de gran calidad para el Toluca, notables futbolistas supo encontrar y llevarlos ahí.
Claro, un problemita: todos extranjeros: Cardozo, Vicente, Da Silva, Morales, Cristante, Zinha, hasta el picapiedra Rosada, pero mexicanos negociados con ventaja, ninguno.
La presencia de Arias aseguraba algo: que Carlos Hurtado, su promotor de cabecera, había acordado venderle jugadores a Chivas a precios reales, y no con etiquetas estratosféricas, como antes lo hizo. Esta vez la presencia de Raúl era un intermediario para abaratar, de su rebaño, cualquier jugador que interesara al Rebaño Sangrado.
Pero si Arias se va, que seguramente ocurrirá, será otro semestre de penurias para Chivas.
¿Necesita refuerzos? Sí, pero, necesita más de tiempo y sin precipitaciones en su comunidad de fuerzas básicas.
Pero, en este momento, sobre todo, necesita de un técnico, aunque Vergara ha conseguido que ya a nadie le interese dirigir a un equipo donde las excentricidades, los caprichos, las explosiones demenciales del dueño, le puedan poner en la calle por motivos ajenos a la cancha.
Con la chequera y con humildad, con respaldo y respeto, con franqueza y sin delirios, puede intentar recuperar a un DT sin trabajo, que salió herido del equipo, con rencor, resquemores, vejado, como Eduardo de la Torre, aquel que él mismo promocionó como el mejor técnico del mundo, y que sin duda, con menos tiempo y un plantel también incierto, hizo sin duda el equipo más apasionante de la era Vergara.
El problema es que el “Yayo” sigue lastimado, sigue con rencillas al dueño, y que se le vincula con el “traficante de piernas” Hurtado, además de que sería novedoso que el Omnipastor baje del pedestal donde habita y trata de reconquistar a De la Torre.
Y el recurso extremo, el mejor, sería, buscar a un entrenador adecuado, pero encima, que Vergara se sincerare con la afición, pedirle tiempo, explicarle que necesitará 2 ó 3 torneos para consolidar una nueva generación competitiva para el nivel de la Primera División, y que no saliera al palco de los ridículos cada semana a prometer ganar Ligas, Copas Libertadores, ni que Chivas es la solución para que el Tri sea campeón del mundo.
El problema es que el Guadalajara tiene la oportunidad histórica de arrancar la Libertadores en octavos de final, y eso no debe despreciarse.
Maruja Torres, una columnista española de notable humorismo, afirma que “a las dictaduras les pasa lo que a las bicicletas; si se paran, se caen”.
A Vergara está a punto de ocurrirle lo mismo, y no porque ese sea el medio de transporte más popular entre sus seguidores.
BLOG: blogs.impre.com/marcador