Manny Pacquiao, quien ayer entrenó en su gimnasio en Hollywood, luce en su punto para la megapelea del 14 de noviembre ante Miguel Cotto en Las Vegas. (FOTO: [AP])
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La ansiedad de Cotto es la tranquilidad de Pacquiao. Un estado mental de relajación en el que el filipino se maneja a su aire, y deja la impresión de ser dueño de todos sus actos.

Imperturbable fuera del cuadrilátero, y luego intocable dentro del mismo.

Hasta ahora esa receta no le falló, y si nos atenemos a lo visto ayer en su reunión con los medios en North Hollywood, el seis veces campeón mundial encara los pasos finales de su preparación para la pelea del 14 de noviembre frente a Miguel Coto en Las Vegas con la misma meticulosidad —y simplicidad— de otras grandes batallas.

Que Cotto es más fuerte. También de la Hoya y Hatton lo eran. Que mantenerse en 147 libras puede bajarle velocidad. Pues no. Porque sus dos rivales recientes cayeron por nocaut, y Manny había subido más de 10 libras en cada caso.

Que si se distrae en eventos extradeportivos, como la política o la farándula. Eso siempre lo ha hecho y siempre ha ganado.

Nada puede tumbar la motivación de Manny Pacquiao. Ni su risita sardónica y, si se quiere, un poco irónica.

¿Qué has hecho diferente para esta pelea ante Cotto?

"Nada especial. Lo tomo como una pelea común y corriente. Siempre respeto a los rivales y después Freddie Roach [su entrenador] se encarga de hacer un plan de pelea. Para mí no cambia nada. Siempre estoy bien preparado", afirma el "Pacman".

En su rostro se dibuja desde siempre la travesura. Su cuerpo denota el cambio físico y las libras que se ha puesto en este último año ante sus rivales de más rigor, en combates que él cambio por victorias, nocáuts, aplausos y millones.