Pedro Martínez regresa a la lomilla del Yankee Stadium con todo en contra, que en su caso significa tener todo a favor. [AP]
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NUEVA YORK (AP).— Partido de vida o muerte en la Serie Mundial, contra su adversario de siempre y en el Yankee Stadium, justamente la clase de juegos por los que Pedro Martínez se relame de gusto.

Martínez, quien hace tres meses se encontraba en su natal Dominicana con los brazos cruzados hasta que los Filis le tocaron la puerta, saldrá para mantener con vida a Filadelfia y provocar la primera Serie Mundial que se va al máximo de siete partidos desde el 2002.

Con un toque de filosofía, desafiante y bromista, Martínez no oculta que enfrentar a los Yanquis de Nueva York es la clase de desafío que le gusta encontrarse.

Será su séptima presentación en postemporada ante Yanquis, contra quienes tiene marca de 1-2 y 4.72 de promedio de carreras limpias.

La solitaria victoria se remonta a su época con los Medias Rojas de Boston, en la serie de campeonato de 1999. Así que ganarle a Nueva York, una década después, podría ser el broche de oro para un lanzador de 38 años y con un sitial asegurado para el Salón de la Fama.

"No es coincidencia, es el destino el que te pone en los sitios privilegiados", dijo Martínez. "Estar aquí es un privilegio, no lo ves de manera negativa, para mí es positivo".

Fue aquí donde Martínez, el ganador de tres premios Cy Young, valoró la oportunidad única de encontrarse como la atracción principal.

"Me estaba riendo solo en el clubhouse, una hora esperando para hacer esta entrevista. Pensaba que en realidad yo soy un hombre bendecido de poder estar aquí... de una vez más caer aquí", afirmó.

"Para lo que he hecho en mi carrera, para todas las dificultades y vicisitudes que he tenido que pasar, esto es un gran regalo para mí. Y por el nivel de juego que he jugado en mi carrera, ésta es la clase de sitio que yo me merezco, en una Serie Mundial y hacerlo en un estadio como éste, el más legendario de todos".