Nueva York/EFE
— Después de haber dado a conocer de manera oficial en un comunicado que la pelota del jonrón número 756 que pegó el toletero Barry Bonds no iba a llegar al Salón de la Fama, horas más tarde, el recinto sagrado del béisbol profesional confirmó todo lo contrario.El Salón de la Fama había comunicado que la pelota con asterisco, propiedad del diseñador de modas Marc Ecko, no iba a llegar al recinto porque la entrega iba a ser sólo como una prestación temporal no como una donación.
Ecko, quien pagó $752.467 por la pelota en septiembre pasado, dio a conocer también de inmediato su posición y dijo que la pelota estaba ya camino al recinto sagrado del béisbol profesional.
“Espero que los directivos del Salón de la Fama la acepten y cumplir con su promesa de exponerla cuando lo consideren oportuno”, destacó Ecko en su comunicado.
Por su parte, Laurie Baker, la portavoz del modisto, dijo que la oferta de Ecko podría ser como una “donación permanente”, que era la condición que exigían los directivos del Salón de la Fama.
Desde que el primera base de los Medias Rojas de Boston, Doug Mientkiewicz se quedó con la última pelota del triunfo que logró su equipo en la Serie Mundial del 2004, no se había generado tanta conmoción para conseguir que un objeto histórico llegara a formar parte del Salón de la Fama.
El portavoz del recinto sagrado del béisbol profesional que se encuentra en Cooperstown, estado de Nueva York, Brad Horn, dijo que si el dueño de la pelota del histórico jonrón de Bonds la donaba incondicionalmente, naturalmente, que la aceptarían y la expondrían en un lugar destacado lo más rápido posible.
Los especialista del museo del béisbol de las Grandes Ligas, tendrían que trabajar en el montaje del texto que llevará antes que pueda ser exhibida, pero sin ningún tipo de retraso.
“Se seguiría el mismo proceso que hemos hecho con la petición a Ken Griffey Jr. para que nos entregue el casco con el que bateó su jonrón número 600 de profesional”, explicó Horn.
Casi la totalidad de los más de 35 mil artículos que tiene en exhibición el Salón se encuentran allí de manera permanente, por lo que los representantes no querían modificar para nada está filosofía.
El museo hace algunas excepciones, especialmente cuando son artículos que no ilustran una historia, como fue el caso de Willie Mays que prestó el guante que usó en su famosa atrapada de espaldas en la Serie Mundial de 1954.
Bonds donó los cascos de bateo que se puso cuando conectó sus cuadrangulares 755 y 756 el pasado mes de agosto, que rompieron el récord de jonrones, entonces en poder de Hank Aaron. Ecko compró la pelota del jonrón 756 un mes después en una subasta en Internet y de inmediato abrió una encuesta pública preguntando si la misma tenía debía ser explotada en el espacio, se debía entregarla al Salón de la Fama con o sin asterisco.
Ganó la propuesta de que se entregue a Cooperstown con asterisco, por considerar que Bonds habría utilizado substancias prohibidas para mejorar el rendimiento.
A finales de septiembre, Ecko anunció que la encuesta había recibido sobre 10 millones de votos, y que un 47% de los que participaron favorecían un asterisco, un 34% quería que se le enviara a Cooperstown sin marca, mientras que un 19% escogió la alternativa de enviarla al espacio.
Bonds calificó a Ecko de “idiota” cuando el diseñador anunció la encuesta. Luego el ex toletero de los Gigantes de San Francisco amenazo que le haría un boicot al Salón si se llegaba a exhibir allí la pelota con el asterisco.
Bonds, que concluyó la pasada temporada con 762 jonrones, sigue sin encontrar un equipo para la presente temporada, aunque había anunciado que no se iba a retirar.









