Los jugadores mexicanos disfrutan la conquista del trofeo de la Copa de Oro en la cancha del Estadio de los Gigantes. [Foto: Mexsport]
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NUEVA YORK.— Fue una victoria dulce, largamente esperada y para guardarla en la memoria.

El triunfo de México sobre Estados Unidos fue tan contundente como el 5-0 lo dice, pero si algo vale más que eso, es ver la confirmación de Giovani dos Santos (elegido el Jugador Más Valioso del torneo), la nueva figura del equipo verde.

Cuando Gerardo Torrado levantó el enorme trofeo, los casi 70 mil mexicanos que llenaron el Estadio de los Gigantes lanzaron un rugido largamente contenido.

El Tri se estaba declarando pentacampeón de la Copa de Oro, y en la casa de su más odiado rival.

Porque México surgió ayer con su mejor partido para conseguir romper una racha de nueve años sin poder ganar en territorio estadounidense y también recuperar el título de campeón que no ganaba desde el 2003, cuando venció por 1-0, en tiempo extra a Brasil.

Los jugadores mexicanos saltaron, bailaron, cantaron sobre la cancha, lugo dieron la mal llamada vuelta olímpica, mientras, a unos metros, Javier Aguirre aplaudía y levantaba la cabeza emocionado al saber que el camino a Sudáfrica parece tomar forma.

Cuando Joseph Blatter entregó el premio al campeón, se acabó una larga campaña de tres semanas que dejó momentos agrios, como el empate con Panamá, las fallas ante Costa Rica, y sobre todo la patada del "Vasco" Aguirre a un rival.

Todo eso, más la presión que ya venía arrastrando el equipo desde el Hexagonal, estalló con un grito de alegría que en México fue replicado por millones.

En esa misma portería donde en el Mundial ’94 Aspe, Bernal y Rodríguez fallaron sus penaltis contra Bulgaria, ahora se dio un festín ofensivo comandado por Giovani dos Santos.