ENTREVISTA
Rafael Ramos Villagrana/ rafael.ramos@laopinion.com
Siete años lejos de México.
Y Javier Aguirre, más delgado, más canoso, "igual de cachondo", acepta el análisis en el reencuentro con el futbol mexicano.
Afirma que en estructura ha evolucionado, pero condiciona ese crecimiento por los resultados.
Lamenta que el futbol mexicano no supo crecer de la mano que le tendió el campeonato de la selección sub-17 en el Mundial de la especialidad en Perú.
El "Vasco" asegura, incluso, que dos balones que se negaron a entrar ante Haití, en el Preolímpico de Carson, lo tienen a él sentado ahí, al frente del Tri, y no "a mi amigo Hugo Sánchez".
Javier Aguirre Onaindia "Valverde Landeta Boyado Artegarrechanea y Landetarzúa, para servir a ustedes", en su sesión de reencuentro.
SOPRENDIDO…
El técnico afirma que luego de siete años de ausencia formal del escenario del futbol mexicano, observa un crecimiento organizativo que, sin embargo, está reñido con los buenos resultados.
"Me sorprende gratamente. He vuelto y he visto mucha estructura, mucha organización. Hay un nuevo cargo como director deportivo [Néstor de la Torre] y funciona perfectamente. Los cargos son ocupados por ex futbolistas que se han preparado para ello, no porque sean amigos del dueño, y están tomando buenas decisiones", agrega
"La estructura deportiva de los equipos mexicanos está muy por encima de equipos de Sudamérica y de Europa. Instalaciones como las de Atlas, Pachuca, Cruz Azul y Necaxa, no las encuentras en muchos países. Todo esto sería mejor si viniera de la mano el éxito deportivo", dijo Aguirre.
Lamenta que la coronación del Tri sub-17 no fuera el anhelado parteaguas del futbol mexicano.
"Daba la sensación que teníamos un antes y un después, un parteaguas, un punto de inflexión a partir de la victoria de la sub-17. Eso nos llenó de orgullo a todos los mexicanos: fuimos campeones del mundo, fueron unos compatriotas nuestros. Daba la sensación que venía una generación, pero se truncó, aunque eso es lo bonito del futbol, que el resultado no es el que tú esperas, haces todo para ganar, pero la pelota pega en el palo y el rival sí la metió en el último minuto".
"Hemos crecido en estructura deportiva, pero no en resultados. Tuvimos el campanazo ése de la sub-17, pero el proceso se truncó, ahora vamos a ver si somos capaces de retomar el buen camino de los resultados, ojalá y así sea".
Si hablas de evolución, ¿cómo explicas que ocho años después te sientes donde mismo y de nuevo con la selección en crisis…?
"El resultado es lo que decide. Y si no hubo resultados ni con Hugo ni con Eriksson, pues tuvieron que llamar a otro. No es lo ideal. Soy el primero en decirlo: aquí, en mi lugar, debería estar sentado Hugo Sánchez, y terminar lo que empezó, como dejaron hacer a Ricardo La Volpe y a Bora Milutinovic".
"Luego hemos tenido otros procesos truncos, y eso sólo está en relación directa a resultados en la cancha, no a la estructura deportiva, sino al resultado de los 90 cochinos minutos. Tú viste el partido que gana la preolímpica, pero le faltan dos goles que se fallan de manera increíble. De haber entrado esos balones, estaría aquí sentado mi amigo Hugo Sánchez", agrega.
Y Aguirre asegura que hay más solidez y coherencia organizativa en esta selección que hereda, que la estafeta que tomó en 2001.
"Esta selección mexicana no tiene, créemelo, ni punto de comparación en la organización que tiene hoy a la que tuvo hace siete años en la que yo formé. Luego espero que los resultados sean mejores que los conseguidos hace siete años, especialmente el último".
Así como lo planteas, parece un accidente el título de la sub-17…
"No fue un accidente porque se eligió bien, se peinó la República Mexicana y se eligió a un buen técnico que tenía muchos años trabajando con selección nacional. No fue producto de la casualidad, sino de un trabajo continuo y continuado. Verbigracia: aprendamos de ello y trabajemos".
Por otra parte, Aguirre sabe lo que al menos esperan de este Tri los aficionados durante la Copa de Oro, además de victorias que lo lleven al Mundial de Sudáfrica 2010.
"La afición mexicana en Estados Unidos quiere ver que los jugadores de la selección se rompan la ma…, que jueguen, quieren el viva México cab…, la bandera, el himno. Eso quieren y eso les daremos".
"Me gustaría que los estadios se llenaran y que la gente vea a estos once güeyes que salgan a correr y a partirse el alma, y eso sí lo puedo garantizar: el esfuerzo. Ojalá añadamos buen futbol, los goles y la victoria, y al final que salgan orgullosos de su equipo y de su camiseta", agregó Javier Aguirre.
NO HAY FEUDOS…
Reitera que aquel jugador que se sienta seguro en el Tri, podría ser el que esté menos seguro.
"Más les vale que estén conscientes de que no hay titulares en esta selección", explica.
Y lanza un dardo a gestiones del pasado.
"Aquí no hay imprescindibles. No debería tener la selección a ocho jugadores de memoria, que pase lo que pase, hagan lo que hagan, siempre vengan. Deben venir los mejores para ese partido y en el momento específico. Ésos son los derechos y obligaciones que tenemos los técnicos nacionales, el saber elegir", puntualiza el "Vasco".
Aguirre vislumbra una competencia interna por los puestos y sabe que también ocurre externamente, entre quienes no están en la lista de privilegiados para tratar de mostrarse y convencerlo.
"La selección debe ser apetecible para los 600 futbolistas aptos para estar en ella y que yo decida que merecen estar aquí. A nivel interno se está generando una bonita competencia, y los que están fuera se dan cuenta que vale la pena el sacrificio de ser seleccionado", subraya.
ENMIENDAS…
Durante la Copa de Oro, Aguirre espera solucionar deficiencias evidentes en los primeros encuentros bajo su mando.
"Hubo momentos, por ejemplo ante Venezuela, en que el equipo estuvo inconexo a la ofensiva. Hubo precipitación en el primer tiempo, regalamos la pelota muy fácil. Los 90’ defendió bien, no le permitió al rival hacer mucho y estuvo más cómodo, más suelto, más concentrado con la pelota cuando tuvo el marcador a favor. No me gustó en el primer tiempo que desperdiciamos 8 ó 10 balones de posibilidades ofensivas, eso no me gustó", explica.
"El resultado, en esos casos de partidos amistosos, son lo menos importante. Una victoria alimenta la dinámica entre los aficionados y los jugadores, pero la idea es encontrar el juego colectivo, sin fisuras defensivas, que sepan qué hacer con la pelota, y yo encontrar a los ideales para seguir adelante en el compromiso de ganar la Copa de Oro", añade.
Javier Aguirre explica lo que busca a la ofensiva con la baraja de atacantes que tiene bajo su mando.
"Hemos decidido atacar con tres, ante Venezuela fueron Giovani, Vela y Sabah, ante Guatemala Arellano, Bravo y Medina, e iremos moviendo a los jugadores", explica.
"En esta selección no hay una posición de centro delantero fija, algunos juegan mejor por fuera que por dentro. Buscamos mucha movilidad, mucho intercambio de posiciones. Sabah y Bravo son especialistas del área, pero también es cierto que ‘Gio’, Vela, Arellano y el ‘Venadito’ tienen gol, entonces estamos buscando el mejor ataque", subraya.
Y reitera una promesa: "Este equipo no va a defraudar a nadie, primero en su esfuerzo, después en su rendimiento, y espero que muy pronto también entregue los resultados que se esperan".
Reencuentros siete años después. En las mismas condiciones y las mismas exigencias para Javier Aguirre Onaindia "Valverde Landeta Boyado Artegarrechanea y Landetarzúa, para servir a ustedes".
REFLEXIONES DEL ‘VASCO’...
Sobre la estructura de los equipos mexicanos:
‘La estructura está muy por encima de la de Sudamérica y Europa. Instalaciones como las de Atlas, Pachuca, Cruz Azul y Necaxa, no las encuentras en muchos países’.
Sobre la conquista del título mundial Perú 2005:
‘Tuvimos el campanazo de la sub-17, pero el proceso se truncó, a ver si somos capaces de retomar el buen camino de los resultados, ojalá y así sea’.
Sobre las expectativas del Tricolor en la Copa de Oro:
‘La afición en Estados Unidos quiere ver que los jugadores se rompan la ma…, quieren el viva México cab…, la bandera, el himno. Eso quieren y eso les daremos’.
ENTREVISTA
Rafael Ramos Villagrana/ rafael.ramos@laopinion.com
Siete años lejos de México.
Y Javier Aguirre, más delgado, más canoso, "igual de cachondo", acepta el análisis en el reencuentro con el futbol mexicano.
Afirma que en estructura ha evolucionado, pero condiciona ese crecimiento por los resultados.
Lamenta que el futbol mexicano no supo crecer de la mano que le tendió el campeonato de la selección sub-17 en el Mundial de la especialidad en Perú.
El "Vasco" asegura, incluso, que dos balones que se negaron a entrar ante Haití, en el Preolímpico de Carson, lo tienen a él sentado ahí, al frente del Tri, y no "a mi amigo Hugo Sánchez".
Javier Aguirre Onaindia "Valverde Landeta Boyado Artegarrechanea y Landetarzúa, para servir a ustedes", en su sesión de reencuentro.
SOPRENDIDO…
El técnico afirma que luego de siete años de ausencia formal del escenario del futbol mexicano, observa un crecimiento organizativo que, sin embargo, está reñido con los buenos resultados.
"Me sorprende gratamente. He vuelto y he visto mucha estructura, mucha organización. Hay un nuevo cargo como director deportivo [Néstor de la Torre] y funciona perfectamente. Los cargos son ocupados por ex futbolistas que se han preparado para ello, no porque sean amigos del dueño, y están tomando buenas decisiones", agrega
"La estructura deportiva de los equipos mexicanos está muy por encima de equipos de Sudamérica y de Europa. Instalaciones como las de Atlas, Pachuca, Cruz Azul y Necaxa, no las encuentras en muchos países. Todo esto sería mejor si viniera de la mano el éxito deportivo", dijo Aguirre.
Lamenta que la coronación del Tri sub-17 no fuera el anhelado parteaguas del futbol mexicano.
"Daba la sensación que teníamos un antes y un después, un parteaguas, un punto de inflexión a partir de la victoria de la sub-17. Eso nos llenó de orgullo a todos los mexicanos: fuimos campeones del mundo, fueron unos compatriotas nuestros. Daba la sensación que venía una generación, pero se truncó, aunque eso es lo bonito del futbol, que el resultado no es el que tú esperas, haces todo para ganar, pero la pelota pega en el palo y el rival sí la metió en el último minuto".