El ex presidente de Estados Unidos, George W. Bush, lanza la primera bola antes del 3er juego de la serie japonesa entre los equipos Yomiuri Giants y Nippon Ham Fighters.
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TOKIO/AP — Justo un año después que Barack Obama fue elegido para reemplazarlo como presidente, George W. Bush habló el miércoles en Japón sobre su pasado... en los deportes.

Bush, ex dueño del equipo de béisbol profesional Rangers de Texas, no dio su opinión sobre las decisiones que su sucesor en la Casa Blanca tiene que tomar sobre Afganistán, el calentamiento global o la economía. En cambio, aconsejó a los estudiantes de una universidad japonesa sobre cómo administrar una franquicia deportiva.

“Ahora estoy retirado, así que me encanta hablar sobre deportes”, dijo el ex presidente estadounidense a un auditorio lleno de estudiantes y personal de la prestigiosa universidad Waseda para una clase especial sobre ciencia deportiva.

Bush fue impopular en Japón durante sus años como presidente debido a la oposición nipona a la guerra en Irak, pero hubiese sido difícil saberlo por la cálida recepción que tuvo en Waseda.

Un equipo de animadoras realizó piruetas en la tarima, deletreando su nombre con pompones, y los asistentes se acercaron para darle la mano.

Durante su breve discurso, Bush presentó algunos puntos importantes para desarrollar una franquicia exitosa.

Dijo que hay que asegurarse de que el estadio tenga un ambiente placentero. Contratar buen personal que tome las decisiones adecuadas sobre el fichaje de jugadores. Tratar a la prensa “como un aliado, no un enemigo”.

Pero la mejor herramienta de mercadeo es ganar, afirmó.

“El problema es que no es tan fácil”, indicó. Recordó que muchos fanáticos le gritaban cuando a los Rangers no les iba bien. “Eso es parte de los deportes. Nunca lo tomé personal”, señaló.