MADRID (EFE).— El Alcorcón, el modesto conjunto de Segunda División B, con un presupuesto 400 veces inferior al del Real Madrid, culminó ayer la hazaña que inició hace dos semanas, al dejar fuera de la Copa del Rey a los todopoderosos galácticos, a los que de nada les sirvió una pírrica victoria de 1-0 lograda cuando ya no había tiempo para nada.
Ni la presencia de cuatro delanteros en el cuadro inicial, ni el tan recurrido espíritu de Juanito, el equipo de Manuel Pellegrini naufragó en su intento de remontar el 4-0 que encajó en la ida ante un Alcorcón que pasó menos problemas de los previstos ante un abarrotado Santiago Bernabéu.
De hecho, el único tanto del Real Madrid no llegó hasta el minuto 81, obra del holandés Rafael Van der Vaart, un gol que no evitó el enfado de la afición madridista, que pidió la dimisión del técnico chileno Manuel Pellegrini.
El espíritu histórico de las remontadas en el Santiago Bernabéu se rebajó a su máxima esencia. La magia de aquellas noches europeas la quiso trasladar el Real a un partido ante un Segunda B ante el que necesitaba remontar cuatro goles, tras protagonizar en la ida uno de los encuentros más vergonzosos de su historia.
Pellegrini se encomendó a Kaká, que lo juega todo y pide un respiro, pero se olvidó de colocar a su alrededor jugadores que diesen dosis de fe a un encuentro heroico. No acertó con su planteamiento. Erró con el once titular.
Pero nada quita méritos a la exhibición del Alcorcón. El futbol actual demuestra que ningún partido es fácil de ganar.
La evolución física y técnica en cualquier división, más los conceptos futbolísticos de Juan Antonio Anquela, mostraron a un equipo ordenado y alejado del miedo escénico que da pasar de jugar ante sólo tres mil espectadores, a hacerlo ante 79,500.
El Alcorcón no se amilanó ni con la salida en tromba madridista. En un abrir y cerrar de ojos el empuje de la grada se transformó en silbidos cuando el desorden blanco convirtió el partido en un choque digno de Segunda B, donde el patadón y la falta de construcción se impusieron ante un Bernabéu que no creía lo que veía.
‘NOS FALTÓ FUTBOL’
Al final del partido, Manuel Pellegrini admitió que lo más decepcionante de la noche no fue el mal juego del Real Madrid, sino el "no haber clasificado".
"Buscábamos presionar al rival, pero no pudimos marcar la diferencia para hacer cuatro goles. Los palos evitaron algún atisbo de remontada, pero es verdad que nos faltó futbol. Quedar eliminado por un equipo de Segunda B no puede ser un éxito. Nos podemos haber equivocado o no, pero ya estamos eliminados", comentó.
Respecto a si los jugadores lo apoyan, fue rotundo: "No tengo dudas de que los jugadores están conmigo. No es fácil remontar cuatro goles. Estamos a un punto de la Liga, bien en la Liga de Campeones. Estamos comenzando una campaña que terminará muy bien", manifestó.
Por último, habló sobre la ausencia de Sergio Ramos, quien pudo haber sido convocado porque las comunicaciones de las sanciones de Liga llegarían hasta hoy miércoles.
"No convoqué a Ramos porque cumplía una sanción en la Copa del Rey. Yo no tenía constancia de ello. No me llegó la información", concluyó Pellegrini.
BARSA... LA OTRA CARA
No hay partido menor para el Barcelona, por más que la inspiración le abandone por momentos, porque el equipo de Pep Guardiola afronta cada compromiso con la seriedad con la que despachó ayer a la Cultural Leonesa en el Camp Nou, por 5-0, gracias al acierto de sus jugadores más jóvenes.
Las cinco anotaciones llevaron la firma de La Masía, con Bojan como cabeza de cartel con dos goles (mts. 52 y 54), uno de Pedro (al 64’), Messi (66’) y Xavi (75’).
De los 15 barcelonistas que jugaron ayer, sólo cuatro —Márquez, Pinto, Alves y Maxwell— no son fruto de la fábrica de talentos "culé".
El papel de víctima le tocó a la Cultural Leonesa, conjunto de Segunda B, equipo meritorio que acabó por sucumbir al campeón de la Copa del Rey y a un escenario como el Camp Nou.
El conjunto de Yosu Uribe aguantó hasta el descanso con un orden irreprochable. Pero en cuanto encajó el primer gol, perdió la fe y se rindió a la evidencia.