A sus 78 años, lo que menos le falta a Omara Portuondo es energía.
Unos días antes de esta entrevista, que concedió vía telefónica desde La Habana, la aclamada intérprete había regresado de una extensa gira por varios países de Europa.
Luego de una estancia de más o menos un mes en su casa de Cuba, su calendario tiene marcado que en marzo tiene que volver al Viejo Continente, donde hay pactada otra gira de conciertos en Francia, España y otros lugares.
"A donde quiero ir algún día es a Arabia. Por allá no he estado, y me gustaría conocer", dijo la célebre cantante, que a pesar de que tiene una exitosa carrera de más de seis décadas en su país, resonó en el mundo hace poco más de diez años, cuando se dio a conocer el trabajo de los miembros de Buena Vista Social Club, un grupo de veteranos músicos y cantantes cubanos que tuvieron sus años gloriosos a mediados del siglo pasado.
De este grupo, del que Portuondo es la única mujer, ya han fallecido varias de sus figuras clave, como los cantantes Ibrahim Ferrer y Compay Segundo y el pianista Rubén González.
"Ellos ya no están físicamente con nosotros, pero te puedo decir que siguen con nosotros. Seguimos amándonos, queriéndonos; ellos están conmigo", dijo la artista.
De los sobrevivientes de ese proyecto, que se dio a conocer mundialmente con el disco Buena Vista Social Club, producido por el guitarrista Ry Cooder, y un documental que llevó el mismo nombre realizado por Wim Wenders, Portuondo es sin duda la cara más popular.
De ese material, uno de los cortes más memorables es la interpretación que Portuondo hace con Ferrer de Silencio, tema que la cantante dice que no puede dejar fuera en ninguno de sus conciertos.
Actualmente, además del ajetreo de sus giras, está promocionando su álbum más reciente, Gracias, que salió en diciembre del año pasado y que cuenta con colaboradores de varios géneros, entre ellos el uruguayo Jorge Drexler, el cubano Pablo Milanés y el brasileño Chico Buarque.
"Es un disco para escuchar, muy tranquilo… El título viene de la canción que escribió Jorge Drexler para este álbum, que precisamente se llama así", mencionó la artista. "Yo agradezco mis 60 años de trabajo de cantante profesional, que es lo que más me gusta en la vida".
En estos 60 años hay poco de lo que Portuondo se pueda quejar. Su voz, aún nítida y firme, ha logrado acaparar audiencias de todas las edades.
Aunque los temas que interpretó Buena Vista Social Club en su álbum eran canciones típicas cubanas, que fueron populares hace décadas, esta banda banda de veteranos fue capaz de atraer a un público que no distinguió razas, idiomas o fronteras. La simpatía y el enorme talento de sus miembros fueron suficientes para crear legiones de seguidores en todo el mundo.
Sin embargo, el nuevo disco de Portuondo se aleja en momentos de los ritmos clásicos cubanos y se acerca más a un estilo de fusión, que navega entre el jazz, la nueva trova, el pop y la bossa nova, sonidos que apelan a generaciones mucho más jóvenes que la de Portuondo.
"Es que en Cuba tenemos todo tipo de compositores. Me acompañó un grupo de jazz que es muy conocido. Sí es más novedoso [este disco que mis trabajos anteriores], pero debo decir que la gente joven nos sigue desde Buena Vista Social Club".
La inclusión de artistas y géneros distintos es algo natural para la artista. Por años ha sido amiga de grandes de la música como Chico Buarque, con quien interpreta O que será. Para ella, este monstruo del bossa nova ha sido una de las grandes influencias que ha recibido la isla.
"Es parte del mestizaje. A pesar de que estamos aislados alrededor tenemos a todos estos países con todos estos ritmos distintos", dijo al tiempo que reconoció que este disco es también el resultado de tantos viajes y de tantos artistas con los que ha cantado. "Todo eso se va integrando en ti".
Sin embargo, algo a lo que no puede escapar la intérprete es a la política. Desde hace años, ni ella ni ningún artista de la isla pueden ingresar a Estados Unidos debido a las medidas antiterroristas impulsadas por administraciones anteriores.
Pero la esperanza de que esto cambie llegó de la mano del nuevo presidente Barack Obama.
"Es lo único que uno puede hacer, ¿no? tener esperanza", sostuvo Portuondo, quien confesó que uno de los lugares que le gustaría visitar algún día es Alaska.
El nuevo disco, con el que la cantante quiere agradecer todo lo bueno que ha recibido en 70 años, tiene una dedicatoria especial a sus padres, quienes, dice, la motivaron desde muy pequeña a ser artista.
"Ellos vieron que yo tenía talento, y a pesar de que ninguno de ellos era artista vieron algo en mí y me animaron a estar en esta carrera, y es algo que yo les agradezco".
Es por eso que la cantante no tiene planes de parar. Y atribuye esa energía inagotable a la vida sana que lleva: "no tomo alcohol, no fumo, soy deportista… llevo una vida muy tranquila, y sobre todo disfruto de la fiesta, que es mi trabajo".