Omara Portuondo incursiona en el jazz, la nueva trova y la bossanova en su nuevo disco, ‘Gracias’. [Foto suministrada]
1/2

A sus 78 años, lo que menos le falta a Omara Portuondo es energía.

Unos días antes de esta entrevista, que concedió vía telefónica desde La Habana, la aclamada intérprete había regresado de una extensa gira por varios países de Europa.

Luego de una estancia de más o menos un mes en su casa de Cuba, su calendario tiene marcado que en marzo tiene que volver al Viejo Continente, donde hay pactada otra gira de conciertos en Francia, España y otros lugares.

"A donde quiero ir algún día es a Arabia. Por allá no he estado, y me gustaría conocer", dijo la célebre cantante, que a pesar de que tiene una exitosa carrera de más de seis décadas en su país, resonó en el mundo hace poco más de diez años, cuando se dio a conocer el trabajo de los miembros de Buena Vista Social Club, un grupo de veteranos músicos y cantantes cubanos que tuvieron sus años gloriosos a mediados del siglo pasado.

De este grupo, del que Portuondo es la única mujer, ya han fallecido varias de sus figuras clave, como los cantantes Ibrahim Ferrer y Compay Segundo y el pianista Rubén González.

"Ellos ya no están físicamente con nosotros, pero te puedo decir que siguen con nosotros. Seguimos amándonos, queriéndonos; ellos están conmigo", dijo la artista.

De los sobrevivientes de ese proyecto, que se dio a conocer mundialmente con el disco Buena Vista Social Club, producido por el guitarrista Ry Cooder, y un documental que llevó el mismo nombre realizado por Wim Wenders, Portuondo es sin duda la cara más popular.

De ese material, uno de los cortes más memorables es la interpretación que Portuondo hace con Ferrer de Silencio, tema que la cantante dice que no puede dejar fuera en ninguno de sus conciertos.