A gritos miles de inmigrantes pedían ayer en Los Ángeles, una y otra vez, la tan ansiada modificación a las leyes que han estado separando familias. Emilio Flores/La Opinión
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Era el más aludido. Los coros repetían una y otra vez su nombre. "¡Obama, escucha, estamos en la lucha!".

Gritos afónicos de una multitud, que una vez más como desde hace cuatro años, ha estado exigiendo un cambio a las leyes de inmigración.

Una multitud, representante de los millones de inmigrantes indocumentados que hay en el país, que ha depositado en el actual presidente la esperanza para lograr una reforma migratoria.

Y es que así se los hizo creer cuando fue candidato a la presidencia, de que en el primer año de su gobierno trabajaría un proyecto de ley de inmigración.

La reforma del sistema de inmigración fue una de las grandes promesas que hizo el presidente Obama a los latinos durante la contienda presidencial en 2008.

En la Cámara de Representantes, el legisladora demócrata Luis Gutiérrez presentó en diciembre pasado un proyecto de ley para la reforma migratoria, pero éste no ha tenido ninguna acción legislativa

Por eso le gritaban a todo pulmón, como para que se escuchara desde la Broadway en el centro de Los Ángeles, hasta la Casa Blanca en Washington D.C., que es necesario modificar las leyes que han estado separando familias.

Y hacían ruido con sus tambores, con sus trompetas y matracas, con su algarabía y sus vítores, para que Obama les haga caso.

Y se lo escribían en cartulinas, en mantas y en la camiseta, como lo hicieron esos dos niños gemelos hijos de una inmigrante oaxaqueña: "Obama, legalize my family", decía la playera de uno de ellos. "Yes we can", se leía en la del otro.

"Yo vine a marchar para poder estar con mis hijos, para andar libres y no tener ese miedo de que en cualquier momento me vayan a agarrar y me separen de mis hijos", comentó la madre de los pequeños.