El arzobispo Roger Mahony celebrará una misa por los inmigrantes. LA OPINION
1/1

Todo está listo: los zapatos cómodos por si hay que caminar, los arreglos para pasar la noche y las pancartas para llevar durante la marcha. Pero algunos preparan algo más: una sotana, un libro religioso, un rosario o un canto. Porque en la marcha de este 21 de marzo en Washington, las iglesias también tienen un lugar relevante.

Este domingo el cardenal de Los Ángeles, Roger Mahony, junto con otros obispos del país, celebrará una misa por los inmigrantes en la iglesia católica St. Aloysius en Washington con motivo de las movilizaciones que se tendrán lugar ese día en la capital del país.

El evento coincidirá con la movilización llamado Marcha Por América: Cambio que Requiere Valor y Fe, organizada por comunidades de fe que apoyan la demanda de una reforma migratoria integral y justa.

"Cada quien tiene su imagen de Dios, pero todos coinciden en que los seres humanos deben ser tratados con dignidad, y el sistema de inmigración, con las deficiencias que tiene ahora, no lo está haciendo", explica Katie Paris, directora de comunicaciones de la organización Faith in Public Life (FPL) que congrega a decenas de iglesias y comunidades de diferente denominación y que participa en la organización de esta marcha.

"Nuestra iniciativa empezó como un movimiento interreligioso, pero ahora es más amplio y abarca a varias coaliciones, asociaciones y organizaciones de lucha por los derechos civiles".

Tradicionalmente las organizaciones de fe han jugado un rol fundamental en la defensa de los derechos de los inmigrantes en Estados Unidos.

En Los Ángeles, desde el padre Luis Olivares en la década de los ochenta, hasta las iglesias que son parte del Movimiento Santuario, han sido protagonistas en busca de una mejor vida para quienes viven sin documentos en este país.