De izquierda a derecha: Dargelin Castro de 3 años, Christian Castro, de dos y medio, y Jossany, 5, forman parte del grupo de niños que irán mañana a Washington. Cristina Loboguerrero / EDLP
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NEWARK, N. J. — Josanny Castro, a sus cinco años, tiene claro la importancia de participar en la marcha del domingo en Washington, a donde llevará un cartel pidiendo en sus propias palabras: “que se apruebe la migratoria”.

Mientras abre sus enormes ojos cafés y con una soltura muy poco usual para los de su edad, la niña expresa que así como no quiere que su mamá sea deportada a Honduras, tampoco quiere “que otros papás sean llevados a los países de donde son”.

“A mi mamá le pusieron un grillete inmigración”, recuerda Josanny, que cursa el primer grado, refiriéndose al arresto de su mamá Paola Leiva, ocurrido en enero del año pasado y al brazalete que le fue puesto por inmigración para dejarla salir bajo monitoreo.

Dargelin, la hermanita de Josanny y de solo tres años, afirma con su cabeza que irá a Washington y a media lengua añade que “iré por mi mamá”. Aunque parece no comprender del todo de lo que se trata, sabe perfectamente que algo pasa con su progenitora.

Paola enfrenta una orden de deportación que dejaría a sus dos hijas, estadounidenses, completamente solas. “La extensión a mi estadía en el país la debo a la intervención de la Coalición Latinoamericana Internacional, que me ha apoyado en todo mi proceso”, anota.

Christian Castro, es otro menor de dos años y medio que también marchará, aunque con su participación sin saberlo, abogará por la no deportación de su mamá Wendy, una hondureña que fue arrestada por agentes de inmigración en agosto del año pasado, para la cual es inminente su deportación.