Del parqueo del estadio US. Cellular Field, en el sur de Chicago, salieron 12 autobuses llenos FABIOLA POMAREDA
Del parqueo del estadio US. Cellular Field, en el sur de Chicago, salieron 12 autobuses llenos de familias, jóvenes, trabajadores miembros de sindicatos, grupos religiosos y activistas, para sumarse a la movilización hacia la capital, Washington D.C.
“El ambiente está bien ‘chingón’”, le decía uno de los viajeros a un familiar por teléfono, mientras con banderas estadounidenses la gente coreaba “Friends keep promises” (los amigos cumplen sus promesas).
De acuerdo con Catherine Salgado, encargada de comunicación de la Coalición de Illinois pro Derechos de Inmigrantes y Refugiados (ICIRR), se esperaba que más de 8,000 personas viajaran de varias partes de Illinos hacia Washington, para participar en la Marcha por América, con el fin de presionar al congreso y al presidente Barack Obama, para que finalmente se impulse un proyecto de reforma migratoria en esta legislatura.
Laura Garza, vicepresidente del sindicato SEIU local 1, informó que de Illinois salieron hoy 132 buses, 33 vans, docenas de autos y cuatro delegaciones que viajaron en avión.
En cada autobús viaja un capitán encargado del grupo. Gerardo Vásquez,
miembro del sindicato Teamsters local 705, es capitán de uno de los autobuses.
“Aquí viajan miembros de 54 familias”, explicó. Son personas afectadas porque uno de sus miembros está detenido o ha sido deportado, o no puede entrar al país.
“Personas que no tienen a su papá, o a su mamá, que haciendo un gran esfuerzo están trasladándose a Washington para pedir que paren las redadas y la separación de familias”, dijo Vásquez.
“Estamos yendo para que se inicien nuevamente una serie de movilizaciones, porque nos hemos dado cuenta de que el presidente Obama ha mostrado mucho desinterés por la reforma migratoria”, añadió.
Por su parte, Tania Unzueta, activista pro-inmigrante y miembro de la Immigrant Youth Justice League (IYJL), exclamó: “Estamos enojados y decididos a luchar por una legalización. Por eso estamos aquí, diciendo que necesitamos un camino hacia la ciudadanía. Por eso estamos aquí, en el frío y bajo la nieve. Y les vamos a enseñar a los políticos que tenemos fuerza y estamos demandando un cambio”.
Cuando los autobuses empezaron a salir del parqueo del estadio, llegaron dos vans provenientes del norte de la ciudad, con varias personas que habían acudido a abordar un bus en Carnicería Jiménez. Pero el autobús no apareció, al parecer por un fallo en la organización. Los viajeros tenían la esperanza de encontrar un espacio vacante en estos autobuses. Hasta la hora de cierre se desconocía cuántas personas más se encontraban en la misma situación en Chicago.
“El ambiente está bien ‘chingón’”, le decía uno de los viajeros a un familiar por teléfono, mientras con banderas estadounidenses la gente coreaba “Friends keep promises” (los amigos cumplen sus promesas).
De acuerdo con Catherine Salgado, encargada de comunicación de la Coalición de Illinois pro Derechos de Inmigrantes y Refugiados (ICIRR), se esperaba que más de 8,000 personas viajaran de varias partes de Illinos hacia Washington, para participar en la Marcha por América, con el fin de presionar al congreso y al presidente Barack Obama, para que finalmente se impulse un proyecto de reforma migratoria en esta legislatura.
Laura Garza, vicepresidente del sindicato SEIU local 1, informó que de Illinois salieron hoy 132 buses, 33 vans, docenas de autos y cuatro delegaciones que viajaron en avión.
En cada autobús viaja un capitán encargado del grupo. Gerardo Vásquez,
miembro del sindicato Teamsters local 705, es capitán de uno de los autobuses.
“Aquí viajan miembros de 54 familias”, explicó. Son personas afectadas porque uno de sus miembros está detenido o ha sido deportado, o no puede entrar al país.
“Personas que no tienen a su papá, o a su mamá, que haciendo un gran esfuerzo están trasladándose a Washington para pedir que paren las redadas y la separación de familias”, dijo Vásquez.
“Estamos yendo para que se inicien nuevamente una serie de movilizaciones, porque nos hemos dado cuenta de que el presidente Obama ha mostrado mucho desinterés por la reforma migratoria”, añadió.
Por su parte, Tania Unzueta, activista pro-inmigrante y miembro de la Immigrant Youth Justice League (IYJL), exclamó: “Estamos enojados y decididos a luchar por una legalización. Por eso estamos aquí, diciendo que necesitamos un camino hacia la ciudadanía. Por eso estamos aquí, en el frío y bajo la nieve. Y les vamos a enseñar a los políticos que tenemos fuerza y estamos demandando un cambio”.
Cuando los autobuses empezaron a salir del parqueo del estadio, llegaron dos vans provenientes del norte de la ciudad, con varias personas que habían acudido a abordar un bus en Carnicería Jiménez. Pero el autobús no apareció, al parecer por un fallo en la organización. Los viajeros tenían la esperanza de encontrar un espacio vacante en estos autobuses. Hasta la hora de cierre se desconocía cuántas personas más se encontraban en la misma situación en Chicago.





