Foto: Archivo ARCHIVO
1/1

Los inmigrantes detenidos son la población de más rápido crecimiento bajo la custodia de EE.UU, y la comunidad latina es la que más tiene que perder en el camino a la detención y al encarcelamiento.

Los latinos son el 14 por ciento de la población, pero son el 42 por ciento de todos los delincuentes condenados por crímenes federales. Estudios del Pew Hispanic Center sobre las estadísticas de la Comisión de Sentencias de EE.UU. muestran patrones que amenazan con separar a más familias, y lanzarlas a una telaraña legal. Estas prácticas obstaculizan el desarrollo de las comunidades que pierden a su gente en encarcelaciones y detenciones innecesarias.

Entre 1991 y 2007, el período estudiado por Pew, el número de hispanos condenados en los tribunales federales aumentó en un 270 por ciento. En 1991, el 24 por ciento de los delincuentes en los tribunales federales eran hispanos. En 2008, esa cifra cambió a 42 por ciento, según los datos más recientes.

Los delincuentes hispanos tienen menos probabilidades de servir largas condenas en prisión en comparación con otros grupos, pues la mayoría de estos hispanos están presos por estar o entrar de forma ilegal en EE.UU. En el 2007, el 75 por ciento de los latinos que fueron declarados culpables por delitos de inmigración fueron acusados de entrar al país ilegalmente o estar presente sin autorización.

Por años, las autoridades pescan a aquellos que cometen los crímenes de menor impacto. De igual forma, las políticas rigurosas no tienen piedad con quienes ya han cumplido con sus sentencias.

En 1991, 60 por ciento de los hispanos fueron condenados en un tribunal federal por delitos de drogas; 20 por ciento por delitos relacionados con inmigración. Después de años de esfuerzos para criminalizar a los inmigrantes indocumentados, estas cifras se han invertido: en 2007, el 48 por ciento de los hispanos condenados en tribunales federales fueron condenados por delitos de inmigración y el 37 por ciento por drogas.